México. Cumplir más años no obliga automáticamente a dejar el volante. En el país no existe una edad límite para conducir vehículos particulares ni para solicitar o renovar una licencia de manejo.
La Ley General de Movilidad y Seguridad Vial no establece un tope cronológico para que los adultos mayores abandonen la conducción. El factor determinante es que la persona conserve las capacidades físicas, mentales y visuales necesarias para manejar con seguridad.
Esto no significa que la renovación sea automática. Las autoridades de cada entidad pueden establecer periodos de vigencia, controles y valoraciones para comprobar que el automovilista mantiene las aptitudes requeridas. Por ello, los requisitos deben revisarse directamente ante la autoridad local correspondiente.
¿Cuándo conviene dejar de manejar?
Especialistas en geriatría y seguridad vial señalan que la decisión no debería basarse únicamente en la edad, sino en condiciones clínicas y señales concretas. Entre los indicadores de riesgo se encuentran la pérdida de visión nocturna, la rigidez para realizar maniobras, la vacilación constante en cruces y una respuesta lenta ante frenados de emergencia.
También debe considerarse el efecto de los medicamentos. Algunos tratamientos pueden provocar somnolencia, reducir los reflejos o afectar la concentración. La recomendación es consultar con un médico o farmacéutico antes de conducir bajo un nuevo tratamiento.
Otros países aplican medidas específicas para automovilistas de mayor edad. Japón, por ejemplo, cuenta con pruebas obligatorias de habilidades para personas mayores de 75 años y un sistema de devolución voluntaria de licencias.
La Asociación Automovilística Estadounidense plantea que la seguridad debe equilibrarse con la independencia mediante comunicación familiar, evaluaciones periódicas y ajustes prácticos. Dejar las llaves puede ser un proceso emocionalmente difícil, por lo que especialistas aconsejan tomar la decisión mediante el diálogo y una valoración objetiva.
En resumen, en México la edad por sí sola no cancela el derecho a manejar. Mientras la persona cumpla los controles aplicables, conserve sus capacidades y tenga una licencia vigente, puede continuar conduciendo.





