Ciudad Juárez, Chihuahua.— Altares, veladoras, flores e imágenes de la Santa Muerte pueden encontrarse en distintos sectores de Ciudad Juárez. Para sus creyentes, esta figura también conocida como la Niña Blanca representa protección, esperanza y una manera de afrontar situaciones difíciles.
La expansión de esta devoción se relaciona con distintos factores sociales presentes en la frontera, entre ellos la inseguridad, las dificultades económicas, las enfermedades y la preocupación por el bienestar de familiares.
¿Por qué creció la devoción en Juárez?
La historia de violencia que ha vivido Ciudad Juárez es uno de los elementos que ayudan a explicar el acercamiento de algunas personas a este culto. Hay creyentes que recurren a la Santa Muerte para pedir protección personal, salud, trabajo o seguridad, mientras otros lo hacen después de atravesar una pérdida o una crisis económica.
El antropólogo Patricio Eduardo Vázquez Antúnez ha señalado que los seguidores de esta figura no pertenecen exclusivamente a un sector social ni necesariamente están vinculados con actividades delictivas.
Altares y santuarios en la frontera
La devoción también se manifiesta en espacios públicos y privados. En 2024, un reportaje de La Verdad Juárez documentó siete santuarios activos en la ciudad, aunque otros medios han presentado recuentos diferentes.
Uno de los altares más conocidos está ubicado junto al Camino Real, entre los cerros del poniente de Ciudad Juárez. En febrero de 2026 se documentó que el lugar continuaba recibiendo a familias, parejas y otras personas que acudían para rezar, agradecer favores o solicitar protección.
Un culto que no se limita a la delincuencia
El hallazgo de imágenes de la Santa Muerte en algunas investigaciones criminales ha alimentado la asociación entre este culto y la delincuencia. Sin embargo, especialistas advierten que no es correcto atribuir actividades ilícitas a todos sus devotos.
Entre sus seguidores también hay trabajadores, comerciantes y familias que practican esta creencia de forma privada o comunitaria. Aunque la Iglesia católica no reconoce el culto, algunas personas combinan oraciones católicas con actos de devoción a la Niña Blanca.
En una ciudad marcada por la migración, los riesgos cotidianos y las dificultades económicas, la Santa Muerte ha encontrado un espacio dentro de la religiosidad popular y la búsqueda de protección.





