México.— La reducción de la jornada laboral comenzará en 2027 con el paso de 48 a 46 horas semanales, de acuerdo con información atribuida a la Secretaría del Trabajo y Previsión Social. El cambio será gradual y tendrá como objetivo alcanzar las 40 horas por semana en 2030.
El titular de la dependencia, Marath Bolaños, informó que la transición se realizará por etapas anuales. Sin embargo, el material disponible solamente precisa el ajuste programado para 2027 y la meta final de 2030, sin detallar cuántas horas se reducirán específicamente durante 2028 y 2029.
Empresas deberán preparar ajustes
Eduardo Hernández Ángeles, director jurídico de ManpowerGroup para México, Caribe y Centroamérica, consideró que la gradualidad permitirá a las empresas preparar sus estructuras operativas y financieras. Cada organización tendrá que revisar cuántas horas necesita cubrir y determinar si deberá contratar personal, redistribuir turnos o pagar horas extras dentro de los límites legales.
El impacto no sería igual para todos los sectores. Los corporativos con horarios fijos podrían enfrentar menos cambios, mientras que las compañías de manufactura, logística y operaciones continuas tendrían que realizar evaluaciones más detalladas para mantener su actividad.
“La gradualidad en la reducción es la oportunidad que van a tener las empresas para preparar bien el cambio”, señaló Hernández Ángeles.
No podrán reducir salarios ni prestaciones
El especialista subrayó que la disminución de horas no deberá traducirse en menores salarios o prestaciones. De acuerdo con las estimaciones citadas de ManpowerGroup, el incremento en los costos laborales podría ubicarse entre 22% y 35% de la nómina, dependiendo de la estrategia adoptada por cada compañía.
Las pequeñas y medianas empresas podrían enfrentar mayores presiones para absorber esos costos. Entre las alternativas planteadas se encuentra invertir en tecnología, mejorar la eficiencia, reorganizar turnos o ampliar la plantilla.
La transición también contempla el registro electrónico de la jornada laboral, presentado como una herramienta relevante para vigilar el cumplimiento de los nuevos límites. Las empresas deberán anticipar los ajustes para evitar que la reducción afecte sus operaciones o los derechos económicos de sus trabajadores.





