CIUDAD DE MÉXICO, CDMX.— Una fotografía de visualización única en WhatsApp, enviada desde un número desconocido, puede parecer un mensaje equivocado o despertar curiosidad. Sin embargo, también podría ser el comienzo de un intento de extorsión.
La Policía Cibernética de la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México alertó, mediante un comunicado, sobre esta modalidad detectada en aplicaciones de mensajería. El engaño utiliza imágenes que solamente pueden abrirse una vez para conseguir que la persona interactúe con el remitente.
¿Cómo comienza el engaño?
De acuerdo con la advertencia, el usuario recibe una fotografía procedente de un número que no tiene guardado. La imagen puede parecer privada, extraña o comprometedora, características utilizadas para provocar que sea abierta.
Después de que el destinatario la ve, el remitente asegura que la mandó por equivocación. Lo que inicialmente parece una conversación para aclarar el supuesto error cambia rápidamente de tono.
Los delincuentes afirman entonces que la persona observó un contenido que no debía ver. En algunos casos aseguran que la fotografía incluía material delicado y amenazan con presentar una denuncia contra quien abrió el archivo.
La amenaza termina en una exigencia de dinero
La presión tiene un objetivo económico: los responsables piden dinero a cambio de supuestamente no proceder contra la víctima. La acusación y la amenaza forman parte del engaño descrito por la autoridad cibernética.
La información disponible no indica que abrir la fotografía, por sí mismo, permita automáticamente el robo de datos. El riesgo señalado está en la manipulación posterior, cuando el remitente busca generar miedo y mantener la conversación para obtener dinero o información personal.
¿Qué hacer ante un mensaje sospechoso?
La alerta invita a desconfiar de fotografías de visualización única enviadas por desconocidos, especialmente cuando después aparecen acusaciones o solicitudes de pago. Evitar continuar la conversación, no proporcionar información y no entregar dinero reduce la posibilidad de caer en la presión de los delincuentes.
También es importante conservar la calma ante las amenazas. El supuesto envío accidental puede ser únicamente el anzuelo utilizado para provocar una respuesta y comenzar la extorsión.




