SAN FRANCISCO, California.— Christina Lacourte estaba preparada para enfrentar una posible sobredosis de fentanilo. Cuando encontró inconsciente a su hijo Dante en su habitación, utilizó las dos dosis de Narcan que guardaba en la cocina, pero no logró reanimarlo.
La familia creyó que el adolescente había consumido fentanilo. Sin embargo, la autopsia identificó una sustancia desconocida para ellos: ciclorfina, un opioide sintético que, según especialistas citados en el reporte, es aproximadamente diez veces más potente que el fentanilo.
La muerte ocurrió el 7 de abril en el apartamento familiar de Lower Nob Hill. Diecisiete días después, autoridades sanitarias de San Francisco ofrecieron una conferencia para advertir sobre la aparición de este compuesto, que ya había sido detectado en Europa y la costa este de Estados Unidos.
La ciclorfina representa un reto adicional porque las tiras utilizadas para identificar fentanilo no la detectan. Además, pueden necesitarse varias dosis de Narcan para revertir sus efectos, mientras que muchas personas únicamente llevan una o dos.
Dante enfrentaba ansiedad, depresión y TDAH, de acuerdo con su madre. Desde los 13 años consumía marihuana y posteriormente comenzó a comprar pastillas como Xanax y Percocet mediante contactos localizados en Snapchat. Su familia recurrió a terapeutas, psiquiatras y tres programas de rehabilitación, sin conseguir que abandonara el consumo.
La investigación llevó al arresto de cuatro personas sospechosas de delitos relacionados con narcóticos y armas. Durante los operativos, la policía decomisó miles de pastillas presuntamente falsificadas, otras drogas, armas y dinero en efectivo. La FDA aceleró los análisis para determinar si algunas de las tabletas contenían ciclorfina.
La fiscal de distrito Brooke Jenkins informó que los cuatro sospechosos fueron acusados por delitos de narcotráfico y armas. También señaló que podrían considerarse cargos adicionales si la investigación logra establecer quién proporcionó la pastilla que causó la muerte de Dante.
La policía agregó que pastillas aseguradas en casos anteriores también dieron positivo a ciclorfina, indicio de que la sustancia podría circular mediante otros vendedores. Para Christina Lacourte, todavía quedan preguntas sobre quién fabricó la droga y cómo llegó a San Francisco.





