PENSILVANIA, Estados Unidos.— Gregory Allen Madeya, sacerdote católico de 69 años, enfrenta acusaciones por presuntamente apropiarse de más de 740 mil dólares, equivalentes a más de 12 millones de pesos, relacionados con iglesias donde prestó servicio y con recursos pertenecientes a su madre.
Madeya, residente de West Mifflin, fue detenido en Vero Beach, Florida. Entre los cargos reportados se encuentran robo, explotación financiera de una persona mayor o dependiente y otros señalamientos vinculados con operaciones financieras.
La investigación contempla cerca de 320 mil dólares relacionados con tres iglesias del oeste de Pensilvania, además de aproximadamente 250 mil dólares pertenecientes a su madre. Otras cantidades y movimientos bancarios continúan bajo revisión.
Las autoridades analizan si parte del dinero, incluido efectivo procedente de sobres de colectas religiosas, fue utilizado para adquirir heroína, cubrir encuentros sexuales, realizar viajes y pagar otros gastos personales. También se investiga la compra en efectivo de un automóvil deportivo modelo 2018 por 35 mil 500 dólares.
En una vivienda que el sacerdote compartía con Marc Mowod fueron localizadas más de cien bolsas pequeñas con sellos y supuestos residuos de heroína, así como cerca de dos docenas de agujas hipodérmicas y pipas de vidrio rotas, según la información disponible.
Mowod declaró a las autoridades que conoció a Madeya mediante otro clérigo y que posteriormente se reunieron en hoteles del condado de Allegheny. Afirmó que realizaba “actos sexuales a cambio de drogas o dinero” y que tenía acceso a cuentas relacionadas con el sacerdote y la iglesia.
La revisión de dispositivos electrónicos también habría revelado conversaciones e imágenes vinculadas con narcóticos, tarjetas bancarias y documentos de la iglesia de San Juan Bautista, en McKeesport. Asimismo, investigadores encontraron entre la basura sobres de colecta correspondientes a la iglesia de la Asunción de la Santísima Virgen María, en Derry Township.
Frank Coti, quien se desempeñó como tesorero, relató que la posición religiosa de Madeya generaba confianza al momento de autorizar pagos. Recordó un caso en el que supuestamente solicitó el reembolso de un refrigerador que la iglesia ya había cubierto, agregando además una cantidad al precio.
Las autoridades buscan precisar el origen y destino de los recursos, así como determinar si participaron otras personas. Los hechos forman parte de acusaciones todavía sujetas a investigación, por lo que corresponderá a los tribunales establecer la responsabilidad de Madeya.




