VIENA, Austria.— La posibilidad de que el Penacho de Moctezuma regrese a México volvió a la conversación pública por una propuesta de Günther Fehlinger-Jahn, economista y activista austriaco que ha manifestado su intención de competir por la Presidencia de Austria en 2028.
Fehlinger-Jahn aseguró que, en caso de llegar al cargo, buscaría devolver la pieza a México y trabajar con museos, especialistas y autoridades de ambos países para encontrar una vía responsable para su restitución.
La declaración representa una propuesta individual vinculada a una eventual candidatura y no el anuncio de una devolución inmediata por parte del actual Gobierno de Austria. Hasta ahora, no existe una fecha oficial para el retorno del objeto histórico.
El tocado se encuentra en el Weltmuseum Wien, en Viena, donde forma parte de su colección. Tiene más de 500 años y fue elaborado con cientos de plumas de quetzal, además de madera, fibras, algodón, piel y elementos metálicos.
El museo austriaco lo presenta como un tocado de plumas del México antiguo y sostiene que se trata del único ejemplar de su tipo que logró sobrevivir.
La fragilidad complica cualquier traslado
El principal obstáculo para su regreso no es únicamente diplomático. Entre 2010 y 2012, especialistas mexicanos y austriacos desarrollaron un proyecto conjunto para estudiar la estructura, historia y conservación de la pieza.
Los investigadores localizaron al menos 170 roturas en sus 374 plumas largas de quetzal, daños en las redes que sostienen el tocado y cerca de 2 mil fragmentos de plumas desprendidos.
Tras los estudios, los especialistas concluyeron que su estado era extremadamente frágil. La Secretaría de Relaciones Exteriores informó que el Penacho no podía trasladarse mientras no existiera tecnología capaz de protegerlo de las vibraciones que podrían deteriorarlo.
Su relación con Moctezuma no está comprobada
Aunque es conocido popularmente como Penacho de Moctezuma, tampoco hay pruebas concluyentes de que perteneciera a Moctezuma II. El museo de Viena señala que no existe evidencia suficiente para atribuirle la posesión, mientras que el Instituto Nacional de Antropología e Historia lo describe como un penacho atribuido a Motecuhzoma II.
Por ahora, la propuesta mantiene abierta la discusión, pero cualquier eventual devolución dependería de decisiones políticas, acuerdos institucionales y condiciones técnicas que garanticen la conservación de la pieza.




