MÉXICO.— Comprar una vivienda a precio reducido puede resultar atractivo, pero las ofertas presentadas como “remates Infonavit” requieren una revisión cuidadosa. El Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores no organiza remates judiciales como los bancos; en cambio, dispone de propiedades recuperadas o rehabilitadas mediante programas oficiales e inmobiliarias autorizadas.
Estas viviendas pueden ofrecerse con descuentos debido a que anteriormente presentaron algún tipo de irregularidad. Sin embargo, eso no significa que cualquier anuncio publicado en internet o redes sociales sea legítimo. Antes de entregar dinero, documentos personales o firmar contratos, el interesado debe comprobar que la propiedad se encuentre dentro de los canales reconocidos por el instituto.
El primer paso es consultar la disponibilidad de inmuebles en los Centros de Servicio Infonavit (CESI) o mediante portales e inmobiliarias acreditadas. La recomendación es evitar páginas no verificadas, gestores externos o personas que prometan apartar una propiedad a cambio de depósitos anticipados.
Después, el trabajador debe ingresar a Mi Cuenta Infonavit para conocer el monto de crédito disponible. Si encuentra una vivienda que le interesa, será necesario solicitar su evaluación y confirmar que cumple con los requisitos legales y técnicos establecidos por el instituto.
La documentación del inmueble también debe ser revisada antes de iniciar la compraventa. Este proceso permite conocer la situación jurídica de la propiedad y determinar si puede adquirirse mediante un crédito Infonavit. La operación solamente debe avanzar cuando la vivienda haya sido validada y exista certeza sobre sus condiciones.
Aunque popularmente se les llama casas en remate, la mayoría son viviendas recuperadas, no propiedades involucradas necesariamente en una subasta judicial. Esa diferencia es importante porque el procedimiento, los requisitos y los riesgos no son los mismos.
El precio atractivo no debe ser el único criterio para tomar una decisión. Verificar al vendedor, revisar los documentos y mantener el trámite dentro de los canales oficiales ayuda a reducir el riesgo de fraude. Si una oferta exige pagos urgentes o evita proporcionar información comprobable, lo prudente es detener la operación y consultar directamente con el instituto.





