
Ciudad Juárez, Chihuahua.— La zona fronteriza de Juárez-El Paso registra en promedio hasta siete sismos diarios, aunque la mayoría tiene una magnitud tan baja que resulta imperceptible para la población y solamente puede ser detectada mediante instrumentos especializados.
En el corte diario citado en el reporte original, el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS, por sus siglas en inglés) registró tres movimientos telúricos en las zonas de Butterfield, Van Horn y Ahumada, dentro de un radio menor a 200 kilómetros de Ciudad Juárez. Ninguno superó una magnitud de 2.6.
Los registros forman parte de una actividad sísmica constante en la región fronteriza, la cual incluye áreas de Chihuahua, Texas y Nuevo México. Debido a su baja intensidad, buena parte de estos eventos no ocasiona movimientos perceptibles ni genera reportes entre los habitantes.
La mayoría son microsismos
De acuerdo con la información del Servicio Sismológico Nacional (SSN) de la Universidad Nacional Autónoma de México, los movimientos con magnitudes de entre 2.0 y 2.9 raramente son percibidos. En algunos casos pueden sentirlos personas que se encuentran en reposo o en pisos altos de edificios.
Los sismos ubicados en un rango de 3.0 a 3.9 sí pueden ser perceptibles y ocasionar un ligero balanceo, comparable con la vibración producida por el paso de un camión grande. Sin embargo, la mayor parte de los eventos contabilizados alrededor de Juárez y El Paso se mantiene por debajo de esos niveles.
La estadística de la agencia estadounidense muestra que 2025 cerró con el mayor número de temblores registrados en la región. Durante ese año fueron identificados 2 mil 672 movimientos, con magnitudes que oscilaron entre 0.1 y 4.7, dentro de un radio de 400 kilómetros.
En comparación, durante 2024 fueron documentados 2 mil 338 sismos. La diferencia representa un aumento de 14.28 por ciento en la cantidad de fenómenos detectados de un año a otro. El promedio correspondiente a 2025 supera ligeramente los siete movimientos por día, aunque esto no significa que todos hayan sido sentidos por la población.
Epicentros cercanos a campos petroleros
Una parte importante de los epicentros se concentra cerca de campos petroleros donde se emplean técnicas de extracción de hidrocarburos mediante fracturación hidráulica, conocida como “fracking”. Entre las zonas mencionadas se encuentran Odessa y Midland, en Texas, así como Whites City, en Nuevo México.
En esas regiones se utilizan procesos que implican la inyección de fluidos en el subsuelo. Según explicaciones científicas citadas en el reporte, el aumento de la presión de fluidos dentro de fallas geológicas puede favorecer una mayor actividad sísmica en áreas petroleras.
Un estudio publicado en 2021 por científicos del USGS y de la Universidad de Texas encontró que el incremento registrado desde el año 2000 en la Cuenca Pérmica probablemente fue causado por el aumento en la disposición de aguas residuales asociada con las operaciones de “fracking”. La investigación plantea una relación probable para esa zona específica, sin que ello implique que todos los sismos de la frontera tengan el mismo origen.
Colonias de Juárez presentan vulnerabilidad
En Ciudad Juárez, al menos 40 por ciento de la mancha urbana presenta algún grado de vulnerabilidad ante sismos, según los radios de afectación establecidos en el Atlas de Riesgos Naturales y el Atlas de Riesgos Antropogénicos del Instituto Municipal de Investigación y Planeación (IMIP).
De las 966 colonias de la ciudad, 14 ubicadas en el sector oriente están clasificadas con vulnerabilidad alta. Otras 386 demarcaciones localizadas principalmente en las zonas centro y sur tienen vulnerabilidad media.
Los datos no indican que exista un sismo de mayor magnitud próximo a ocurrir, pero permiten identificar las áreas urbanas que podrían enfrentar mayores afectaciones. La actividad diaria descrita corresponde principalmente a microsismos detectados por los sismógrafos y no necesariamente percibidos por quienes viven en la región.



