CIUDAD DE MÉXICO.- Tener una mochila de emergencia preparada no significa que una guerra o una catástrofe de grandes dimensiones esté por comenzar. Se trata de una medida preventiva que busca ayudar a las familias a enfrentar las primeras horas de una contingencia, especialmente si fallan los servicios básicos.
La Secretaría de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil de la Ciudad de México recordó que la población debe contar con agua, alimentos y artículos indispensables para cubrir, al menos, las primeras 72 horas de una emergencia.
La recomendación puede ser útil ante sismos, incendios, tormentas, inundaciones, apagones u otros acontecimientos que dificulten temporalmente el acceso a productos esenciales. El objetivo es tener los recursos concentrados en un lugar accesible para responder con mayor rapidez.
México no es el único país que impulsa este tipo de preparación. Un recuento internacional identificó 33 naciones cuyos gobiernos recomiendan almacenar suministros básicos ante escenarios extraordinarios.
En Europa, 17 países mantienen planes relacionados con fenómenos meteorológicos extremos, inundaciones, fallas eléctricas, ciberataques y tensiones militares. Entre ellos aparecen Reino Unido, Francia, Alemania, Suecia, Finlandia, Noruega, Suiza y Polonia.
En América, siete países, incluido México, concentran sus recomendaciones principalmente en desastres naturales e interrupciones de servicios. Japón, Taiwán, Israel, India, Filipinas y Singapur también contemplan riesgos como terremotos, tifones, inundaciones y tensiones geopolíticas.
El tiempo sugerido para conservar provisiones cambia según cada nación. Mientras algunos gobiernos plantean una reserva para tres días, Suecia y Noruega aconsejan suministros para aproximadamente una semana. Alemania eleva el periodo hasta 10 días.
En México, esta práctica no es nueva. El Centro Nacional de Prevención de Desastres la promueve desde hace años como parte de las acciones de protección civil. Más que sembrar alarma, la mochila busca ganar tiempo cuando una emergencia altera la rutina y cada minuto puede ser importante para proteger a la familia.





