MÉXICO.- El invierno 2026-2027 podría presentar cambios importantes en México debido al fortalecimiento de El Niño en el océano Pacífico, fenómeno que modificaría la distribución de las lluvias y favorecería condiciones para tormentas invernales en algunas regiones.
El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) anticipó que la fase cálida de El Niño alcanzaría su mayor intensidad hacia finales de 2026, justo cuando aumente la frecuencia de los sistemas invernales. Sin embargo, sus efectos no serían iguales en todo el territorio nacional.
El Centro de Predicción Climática de Estados Unidos, perteneciente a la NOAA, informó el 10 de septiembre que existe una probabilidad superior al 90 por ciento de que El Niño alcance una intensidad muy fuerte durante el otoño y el invierno 2026-2027.
Para noviembre se esperan precipitaciones por encima de la media principalmente en el centro-norte y noreste del país. En diciembre, las lluvias superiores al promedio podrían concentrarse en el noroeste, mientras que el occidente y el sur registrarían condiciones más secas de lo habitual.
El SMN también observa un incremento en la frecuencia de los llamados eventos de Norte. Estos ocurren cuando una masa de aire frío avanza hacia el Golfo de México, provocando fuertes rachas de viento, oleaje elevado y precipitaciones en las zonas costeras.
En las áreas altas del norte podrían presentarse episodios de nieve, aguanieve y temperaturas considerablemente bajas. Conagua explicó que el encuentro de masas de aire frío procedentes de Canadá y Estados Unidos con una mayor cantidad de humedad puede generar tormentas invernales, principalmente en el norte y noroeste.
La Organización Meteorológica Mundial estima una probabilidad cercana al 100 por ciento de que El Niño permanezca activo hasta febrero de 2027. Además, entre noviembre y febrero se concentrarían aproximadamente 32 de los 56 sistemas frontales previstos para toda la temporada.
Las autoridades aclararon que la intensidad de El Niño no determina por sí sola qué tan severo será el invierno. También intervienen otros factores atmosféricos y oceánicos, por lo que la ubicación e intensidad de cada evento solo podrán precisarse conforme se aproximen los sistemas.




