NOGALES, Sonora.— Un reclamo relacionado con un tratamiento odontológico habría desencadenado el ataque que terminó con la vida del cirujano dentista Amed de Jesús Preciado Hernández, de 42 años. El crimen conmocionó a pacientes, colegas y habitantes de esta ciudad fronteriza.
Los hechos ocurrieron el jueves 15 de octubre de 2026, en el estacionamiento de la plaza médica Kalitea, ubicada en la colonia Kennedy. De acuerdo con la información disponible, un paciente llegó al consultorio sin cita para exigir atención inmediata porque presuntamente tenía una pieza dental floja.
El odontólogo tenía otros pacientes programados y no pudo recibirlo en ese momento. El hombre habría reaccionado violentamente, golpeado parte del mobiliario y abandonado el establecimiento. Posteriormente, según la investigación, esperó al dentista en el exterior.
Cuando Preciado Hernández subió a su camioneta para retirarse, el agresor presuntamente disparó en repetidas ocasiones a través del parabrisas. El ataque fue captado por cámaras de seguridad, cuyas imágenes circularon en redes sociales y medios de comunicación.
La Fiscalía General de Justicia del Estado de Sonora identificó al sospechoso como Ernest “N”, de 30 años, ciudadano estadounidense y residente de Prescott, Arizona. Las autoridades indicaron que contaba con antecedentes delictivos en Estados Unidos.
Dos días después del homicidio, agentes de la Agencia Ministerial de Investigación Criminal localizaron al hombre en una vivienda de la colonia Ejidal 2, en Agua Prieta. Cuando buscaban ejecutar una orden de aprehensión, se produjo un enfrentamiento armado.
Durante la intervención, un agente ministerial sufrió una lesión por rozamiento en la cabeza y un policía municipal recibió un disparo en una pierna. Los elementos respondieron a la agresión y el sospechoso murió en el lugar.
La Fiscalía mantenía comunicación con el consulado estadounidense para realizar los trámites correspondientes. Debido a que el señalado murió antes de ser presentado ante un juez, su presunta participación no llegó a resolverse mediante una sentencia. Tampoco existe información que acredite alguna responsabilidad profesional del dentista en el tratamiento que habría originado el reclamo.





