CIUDAD DE MÉXICO.- Familiares, amigos y compañeros de televisión dieron el último adiós a María Alicia Delgado durante la noche del 4 de noviembre. La actriz y comediante murió a los 77 años, luego de enfrentar en privado un cáncer avanzado mientras dos de sus proyectos permanecían al aire.
La despedida reunió a figuras que compartieron con ella foros, escenarios y años de amistad. El productor Pedro Ortiz de Pinedo encabezó la primera guardia de honor acompañado por Daniela Luján, Ricardo Margaleff, Ingrid Martz, Tadeo Bonavides y Lenny Zundel.
Mantuvo su enfermedad en privado
Yodi Marcos, amiga cercana de la actriz, relató que el diagnóstico llegó después de que un intenso dolor obligó a llevarla al médico. Según su testimonio, se trataba de cáncer de páncreas con metástasis en distintos órganos y la enfermedad ya se encontraba avanzada.
Marcos explicó que Delgado decidió no someterse a quimioterapia y también dejó instrucciones para que no la reanimaran ni intubaran. Tres semanas antes de su fallecimiento fue hospitalizada de urgencia y ya no pudo regresar a casa.
La actriz también pidió que sus compañeros no conocieran su condición. Ingrid Martz, quien trabajó con ella durante cinco años en Tú crees, recordó que María Alicia prefería ser vista alegre, activa y cercana. Incluso desde el hospital continuó atendiendo pequeños pendientes y ayudando a quienes la rodeaban.
“La comedia está de luto”
Daniela Luján destacó su precisión y talento natural para hacer reír, mientras Carlos Bonavides, compañero suyo durante seis años en la obra La señora presidenta, aseguró que era parte de su familia y resumió la pérdida con una frase: “La comedia está de luto”.
Andrea Torre también recordó su entusiasmo para improvisar frente a las cámaras. Por su parte, Lenny Zundel señaló que la actriz murió con una telenovela y el programa Tú crees todavía en transmisión.
Hasta el final, su principal preocupación fue su hijo Rafael. Durante el velorio, compañeros de la actriz se acercaron para expresarle su cariño y prometerle acompañamiento. Entre anécdotas y recuerdos, el gremio despidió no solamente a una comediante experimentada, sino a una mujer que eligió seguir trabajando y haciendo reír mientras libraba en silencio su batalla más difícil.





