Betrawati, Nepal. La familia de Chandika Shrestha había perdido toda esperanza. Sin encontrar su cuerpo después de las inundaciones, sus parientes realizaron una cremación simbólica. Dos días más tarde, un débil grito salió de una casa casi completamente sepultada por el lodo: Shrestha seguía viva.
La mujer permaneció atrapada durante 10 días bajo los escombros de una construcción de tres pisos, de la cual únicamente sobresalían el techo y parte de las ventanas superiores. Un grupo de vecinos escuchó su petición de ayuda y alertó a los servicios de emergencia.
Algunos habitantes se arrastraron por el fango para llegar hasta una abertura, mientras otros retiraron el lodo con palas. Después de darle agua, los rescatistas consiguieron sacarla y trasladarla en helicóptero a un hospital de Katmandú, capital de Nepal.
Su hijo, Ashish Shrestha, informó que recibía atención médica por una infección en una pierna. El esposo de Chandika, Ananda Lal Shrestha, continúa desaparecido. De acuerdo con la familia, él salió a las calles para pedir a otras personas que huyeran cuando llegaron las corrientes de agua y lodo.
Autoridades y residentes consideran que la casa fue arrastrada aproximadamente 200 metros río abajo. Los vecinos también habrían escuchado platos chocando dentro del inmueble, aunque inicialmente descartaron que alguien pudiera continuar con vida.
El rescate ocurrió el mismo día en que un equipo localizó con vida a un trabajador chino atrapado en un túnel de 225 metros de profundidad del proyecto hidroeléctrico Upper Trishuli-1. Ambos sobrevivieron mucho más allá de las primeras 72 horas, periodo tras el cual suelen disminuir las posibilidades de encontrar sobrevivientes.
Las inundaciones, provocadas por el derrumbe de un glaciar en el Himalaya, dejaron al menos mil 300 personas muertas y otras 5 mil desaparecidas, según el reporte proporcionado. En los distritos cercanos a Betrawati se contabilizaban alrededor de 300 desaparecidos.
Tras el rescate, la familia de Shrestha deberá efectuar nuevos rituales religiosos para revertir simbólicamente el funeral que había celebrado. Su aparición con vida también renovó la esperanza entre los habitantes de una ciudad prácticamente arrasada.





