Ciudad Juárez, Chihuahua.– El paisaje desértico de esta frontera también sirve como hábitat para distintas especies de lechuzas y búhos, aves que cumplen una función relevante dentro del equilibrio natural al alimentarse de insectos, roedores y otros animales pequeños.
Una de las especies más llamativas de la región es el tecolote llanero (Athene cunicularia), también conocido como búho llanero o lechuza pocera. Se distingue por su tamaño pequeño, sus patas largas y, principalmente, por vivir en madrigueras bajo tierra.
¿Dónde puede encontrarse el tecolote llanero?
A diferencia de otros búhos que descansan en árboles o sitios elevados, el tecolote llanero aprovecha madrigueras que con frecuencia fueron excavadas por otros animales. Prefiere los terrenos abiertos, pastizales y ambientes semidesérticos, características presentes en distintos puntos del entorno juarense.
Los espacios próximos al río Bravo y las zonas de transición entre la mancha urbana y el desierto pueden ofrecer condiciones adecuadas para su refugio y alimentación. Sin embargo, su presencia en un punto concreto debe confirmarse mediante observación o registros de fauna.
Otros búhos relacionados con la región
Entre las aves de este grupo también se encuentra el búho cornudo (Bubo virginianus), una especie de mayor tamaño reconocible por los mechones de plumas sobre su cabeza. Puede ocupar zonas montañosas, cañones y otros ambientes naturales.
El mochuelo duende (Micrathene whitneyi), considerado uno de los búhos más pequeños del mundo, está asociado con regiones áridas del suroeste de Norteamérica y el norte de México. No obstante, su presencia específica en Ciudad Juárez requiere de registros locales que la documenten.
¿Qué hacer al encontrar una lechuza?
La expansión urbana, la modificación de terrenos y la destrucción de madrigueras pueden reducir los espacios disponibles para estas aves. Ante un avistamiento, la recomendación es observar a distancia, no intentar capturar al animal, evitar acercarse a su madriguera y mantener alejadas a las mascotas.
Proteger a los tecolotes y sus refugios contribuye a conservar la diversidad de fauna del desierto de Chihuahua y el patrimonio natural de la frontera.





