CIUDAD DE MÉXICO.— El dictamen discutido en comisiones del Senado para reducir la jornada laboral de 48 a 40 horas semanales no incluye de manera explícita dos días obligatorios de descanso, de acuerdo con el documento referido en el material disponible.
La propuesta conserva el criterio del artículo 123 constitucional que reconoce el derecho de las personas trabajadoras a disfrutar de “un día de descanso cuando menos” por cada seis días laborados. Por ello, la reducción del límite semanal no significaría automáticamente descansar sábado y domingo.
El proyecto plantea que la transición comience en 2027 y concluya en 2030, con una disminución de dos horas por año hasta alcanzar las 40 horas semanales. El texto también precisa que el cambio no deberá ocasionar reducciones en sueldos, salarios o prestaciones.
Tiempo adicional podría considerarse extraordinario
Uno de los puntos que ha generado mayor discusión es la posibilidad de que el trabajo realizado por encima del nuevo límite semanal sea reconocido como tiempo extraordinario. Esto permitiría distribuir las 40 horas en seis días y recurrir a horas extra cuando se exceda el máximo aplicable, siempre bajo las reglas que finalmente sean aprobadas.
El documento también propone cambios relacionados con los límites del trabajo extraordinario. Sin embargo, al tratarse de un dictamen dentro del proceso legislativo, su contenido todavía puede ser modificado antes de una eventual aprobación definitiva y entrada en vigor.
El dirigente nacional de Movimiento Ciudadano, Jorge Álvarez Máynez, cuestionó la propuesta y afirmó que podría mantener cargas laborales similares mediante las horas extra. “El dictamen que circula es una simulación. No reduce la jornada a 40 horas sino hasta 2030”, sostuvo.
La iniciativa ha generado expectativa entre trabajadores y empleadores debido a sus posibles efectos en la organización de turnos, descansos y pagos adicionales. El punto central es que la reducción gradual del máximo semanal, según la redacción citada, no equivale por sí misma a establecer una semana obligatoria de cinco días.




