CIUDAD DE MÉXICO.— Cumplir 60, 70 u 80 años no obliga automáticamente a una persona a dejar el volante. En México, no existe una edad máxima nacional para conducir establecida únicamente con base en los años cumplidos.
La Ley General de Movilidad y Seguridad Vial no señala una edad exacta a partir de la cual una persona pierda el derecho de tramitar o conservar una licencia. El criterio central es que el automovilista tenga un documento vigente y mantenga las capacidades físicas y mentales necesarias para manejar de manera segura.
De acuerdo con el material consultado, la edad puede modificar la vigencia del permiso: para personas menores de 60 años podría alcanzar hasta 10 años; entre los 60 y 80 años, el periodo bajaría a cinco años; y para mayores de 80, sería de un año.
Sin embargo, los requisitos específicos para expedir o renovar una licencia pueden depender de las autoridades de movilidad de cada entidad. Por ello, antes de realizar el trámite es recomendable revisar las reglas vigentes en el estado donde será solicitado.
La edad no determina por sí sola la capacidad
Dos conductores de la misma edad pueden presentar condiciones muy distintas. Llegar a los 80 años no convierte automáticamente a alguien en una persona incapaz de manejar, así como ser más joven tampoco garantiza buenos reflejos, visión adecuada o movilidad suficiente.
Entre las señales que podrían dificultar la conducción se encuentran la pérdida de agudeza visual, una reacción más lenta, rigidez muscular o problemas para mover la cabeza y revisar espejos o puntos ciegos. Estas limitaciones pueden afectar maniobras que requieren responder rápidamente.
También deben considerarse padecimientos médicos o tratamientos que provoquen somnolencia, desorientación o menor coordinación. La presencia de estas condiciones no implica necesariamente dejar de conducir, pero sí puede requerir una valoración profesional y ajustes en los hábitos al volante.
En conclusión, en México la posibilidad de seguir conduciendo no depende exclusivamente de la fecha de nacimiento. Lo determinante es cumplir los requisitos de la licencia y conservar las habilidades indispensables para circular sin poner en riesgo al conductor ni a otras personas.




