TORREÓN, Coahuila.- Los dos jóvenes señalados por el ataque en la Secundaria 13 permanecen bajo custodia de la Fiscalía General del Estado de Coahuila, luego de la agresión registrada este jueves en el ejido La Unión, donde una subdirectora murió y varias personas resultaron heridas.
De acuerdo con las primeras investigaciones, los detenidos son hermanos y exalumnos del plantel. Las autoridades investigan si ambos ingresaron a la escuela con el rostro cubierto antes de comenzar la agresión. Las diligencias continúan para establecer con precisión cómo ocurrieron los hechos.
Por los delitos que eventualmente sean acreditados, los jóvenes podrían enfrentar penas de entre 50 y 60 años de prisión. Sin embargo, la Fiscalía estatal todavía integra la carpeta de investigación y deberá definir posteriormente su situación legal.
Entre las personas afectadas se encuentra un estudiante con heridas graves en distintas partes del cuerpo. El alumno fue localizado en el área de sanitarios y recibió atención de paramédicos de la Cruz Roja, quienes lo trasladaron a un hospital para que recibiera atención especializada.
El ataque provocó un amplio operativo de seguridad en el ejido La Unión, con la participación de corporaciones policiales, Protección Civil y cuerpos de auxilio. El perímetro quedó asegurado mientras familiares acudían al lugar en busca de información sobre los estudiantes.
Peritos de la Fiscalía de Coahuila procesaron la escena y recopilaron indicios para determinar la mecánica de la agresión, identificar los objetos o armas utilizados y establecer posibles responsabilidades. Las autoridades también revisan los antecedentes de los hermanos y su actividad en internet.
La información oficial señala que ambos tuvieron dificultades para concluir sus estudios y que uno de ellos permaneció en un anexo por problemas de autocontrol y disciplina familiar. Durante las indagatorias se detectó afinidad con contenido digital relacionado con atacantes violentos de otros países.
Una de las hipótesis bajo investigación es que los jóvenes habrían intentado imitar dinámicas de violencia extrema. Hasta el momento, las autoridades descartan que pertenezcan a una organización delictiva y no han informado sobre amenazas de ataques similares contra otros planteles.





