CIUDAD JUÁREZ, Chihuahua.— Entre el precio del combustible, las obras viales y los embotellamientos cotidianos, moverse en automóvil por la frontera se ha convertido en una prueba para la paciencia y, sobre todo, para el bolsillo.
Los precios reportados colocan el litro de gasolina Magna entre 19.24 y 19.39 pesos, mientras que la Premium alcanza aproximadamente 23.52 pesos y el diésel llega a 25.43 pesos. Para un vehículo con tanque de 45 a 50 litros, cargar Magna representa un desembolso de entre 865 y 970 pesos.
En el caso de la Premium, llenar el depósito cuesta de 1,050 a más de 1,175 pesos. El golpe aumenta cuando el conductor queda atrapado en avenidas con alta carga vehicular, como Paseo de la Victoria, Teófilo Borunda, bulevar Zaragoza y De las Torres.
El tráfico también quema dinero
Una hora de avances lentos y frenados constantes puede consumir entre 1.5 y 2.5 litros adicionales, equivalentes a unos 30 o 50 pesos diarios. Repetido durante la semana, ese gasto silencioso puede desajustar el presupuesto familiar.
Especialistas en mecánica y conducción recomiendan aplicar estas medidas:
- Evitar acelerones y frenados bruscos: conservar distancia permite avanzar por inercia y disminuye el llamado efecto acordeón.
- Anticipar semáforos y filas: soltar el acelerador con tiempo evita gastar combustible para llegar más rápido a un punto donde será necesario detenerse.
- Apagar el motor en esperas prolongadas: un vehículo detenido puede consumir entre 0.4 y 0.7 litros por hora. Esta medida debe aplicarse únicamente cuando sea seguro.
- Retirar peso innecesario: cajas, herramientas y objetos pesados obligan al motor a realizar mayor esfuerzo en cada arranque.
- Revisar las llantas: una presión baja aumenta la fricción y puede elevar el consumo hasta 4 por ciento, especialmente durante mañanas frías.
- Planear la ruta: utilizar vías alternas y evitar horarios de mayor congestionamiento puede resultar más eficiente que permanecer decenas de minutos en primera marcha.
Aunque ningún truco elimina el costo de cargar combustible, una conducción más uniforme y una ruta bien planeada pueden evitar que parte de la quincena termine consumida entre filas y semáforos.




