MÉXICO.- La imagen de la Virgen de Guadalupe, uno de los símbolos religiosos y culturales más reconocidos del país, quedó hace más de dos décadas en el centro de una controversia relacionada con la propiedad industrial.
De acuerdo con reportes periodísticos de la época, el empresario de origen chino Wu You Lin obtuvo en 2002 un registro ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) relacionado con la imagen guadalupana.
El trámite no significaba que el empresario fuera dueño de la Virgen de Guadalupe como figura religiosa. Su alcance se limitaba a otorgarle derechos temporales de explotación comercial dentro de una categoría determinada de productos.
El registro fue realizado en la Clase 28, clasificación que comprende, entre otros productos, juguetes, artículos recreativos y productos deportivos. Por ello, la autorización estaba acotada a ese rubro y no representaba una propiedad absoluta sobre la imagen ni sobre su significado espiritual.
En aquel momento, el caso causó sorpresa e inconformidad debido al profundo valor histórico, religioso y cultural que la Virgen de Guadalupe tiene para millones de mexicanos. También abrió una discusión sobre la manera en que los sistemas de propiedad industrial procesan las solicitudes vinculadas con símbolos de gran relevancia social.
Según la información difundida sobre el caso, el costo del trámite rondaba entonces los 2 mil pesos. La cifra aumentó la atención pública sobre el registro, pues permitió dimensionar que una autorización comercial podía obtenerse mediante un procedimiento administrativo.
Sin embargo, los derechos concedidos a Wu You Lin no permanecieron vigentes de forma indefinida. Con el paso del tiempo, el registro caducó al no ser renovado, por lo que dejó de tener validez legal.
En esos años también trascendió que la propia Basílica de Guadalupe había participado en acuerdos para permitir el uso comercial de la imagen en artículos como veladoras, llaveros, joyería y recuerdos religiosos.
El episodio mostró la diferencia entre el valor religioso de una imagen y los permisos otorgados para utilizarla comercialmente. Para millones de personas, la Virgen de Guadalupe continúa siendo un símbolo de fe, memoria e identidad nacional, más allá de cualquier registro mercantil.




