Ciudad Juárez, Chihuahua.- Un video difundido en redes sociales generó polémica entre habitantes de la frontera al mostrar a un empleado del Mercado de Abastos, ubicado sobre la calle Aeronáutica, mientras arroja frutas y verduras a un contenedor de basura.
La grabación fue compartida por la página de Facebook “Las donas de Zulema”. En las imágenes se observa la caída de tomates, chiles y otros productos agrícolas que, a simple vista, parecen encontrarse en condiciones aceptables. Sin embargo, el estado real de los alimentos no puede determinarse únicamente con el video.
El material acumuló cientos de reacciones y abrió una discusión sobre el desperdicio de alimentos, las prácticas comerciales y las medidas sanitarias dentro de las bodegas.
Usuarios explican posibles motivos del descarte
Ante las críticas, algunas personas que dijeron conocer la operación del mercado señalaron que los productos pueden tener daños no visibles, estar demasiado maduros o haber perdido la calidad necesaria para su venta. También indicaron que los comerciantes requieren recuperar las cajas y liberar espacio para recibir nueva mercancía.
Una usuaria aseguró que, después del descarte, algunas personas recogen los alimentos para limpiarlos y darles otro uso. Otro internauta comentó que anteriormente acudía por productos destinados a alimentar conejos, pero que con frecuencia encontraba piezas podridas o en condiciones no aptas para el consumo humano.
En la conversación también surgieron versiones sobre una posible plaga o contaminación en los cargamentos, aunque el material original no presenta evidencia que confirme esas hipótesis. Tampoco se incluyó una postura oficial del Mercado de Abastos o del establecimiento involucrado.
Debaten por qué los alimentos no son donados
Otros usuarios cuestionaron por qué la fruta y la verdura no se entregan a personas de escasos recursos. Como respuesta, un participante relató que un comerciante le explicó que regalar mercancía de manera habitual puede provocar que algunos clientes esperen el momento de la entrega gratuita en lugar de comprarla.
El caso dejó opiniones divididas entre quienes consideran que debe buscarse una alternativa para aprovechar los productos y quienes sostienen que la calidad sanitaria debe verificarse antes de destinarlos al consumo.
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