NOGALES, Sonora.— Lo que habría comenzado como una inconformidad por un tratamiento terminó en una tragedia. El odontólogo Amed de Jesús Preciado Hernández, de 42 años, fue asesinado a balazos en el estacionamiento de su consultorio, donde sus últimos ruegos quedaron registrados por cámaras de seguridad.
El ataque ocurrió el 15 de octubre, cuando el profesionista se encontraba dentro de su camioneta. De acuerdo con la información del caso, un paciente originario de Estados Unidos acudió a reclamar porque una pieza dental presuntamente había quedado floja después de un procedimiento.
La inconformidad no terminó dentro del consultorio. El hombre supuestamente esperó al dentista en el estacionamiento y abrió fuego cuando lo tuvo frente a él.
En la grabación de seguridad se escucha a la víctima suplicar: “No me mates, no me mates”. Sus palabras muestran los últimos momentos de un hombre que intentaba salvar su vida ante una agresión que transformó un reclamo en una pérdida irreparable.
La Fiscalía General de Justicia del Estado de Sonora estableció como móvil del homicidio el conflicto relacionado con el tratamiento dental. El presunto responsable fue identificado como Ernest o Ernesto “N”, de 30 años y originario de Estados Unidos.
Dos días después del crimen, agentes localizaron al señalado en un domicilio de Agua Prieta, Sonora. Según el reporte, al intentar detenerlo, el hombre disparó contra los policías y lesionó a dos elementos.
Los oficiales repelieron la agresión y el sospechoso murió durante el enfrentamiento. Con su fallecimiento se cerró la posibilidad de llevarlo ante un juez, aunque las autoridades mantuvieron la investigación para esclarecer completamente la secuencia de los hechos.
Más allá del expediente, la muerte de Amed de Jesús dejó a una familia enfrentando una ausencia definitiva. El caso generó indignación por la violencia con la que terminó una diferencia que pudo resolverse mediante el diálogo y los canales correspondientes.





