
ESTADOS UNIDOS.— El zar fronterizo de la Casa Blanca, Tom Homan, defendió el plan del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) para equipar a sus agentes con guantes capaces de producir descargas eléctricas dolorosas, al argumentar que podrían ayudar a controlar enfrentamientos sin recurrir a fuerza letal.
“Es otro dispositivo para ayudar a que alguien cumpla cuando no lo está haciendo”, declaró Homan durante una entrevista en el programa “Fox & Friends”, de Fox News Channel. El funcionario sostuvo que los agentes necesitan alternativas graduales para responder ante situaciones potencialmente violentas.
“No se puede pasar de 0 a 100, ¿verdad?, y que lo primero a lo que se recurra sea la fuerza letal”, agregó.
ICE contempla gastar hasta 20 millones de dólares
Las declaraciones de Homan representan la primera defensa pública, por parte de un funcionario del gobierno del presidente Donald Trump, del proyecto del ICE para gastar hasta 20 millones de dólares en la adquisición de miles de estos equipos.
La agencia los describe como “dispositivos conductivos de distracción y desescalada”. Son conocidos como G.L.O.V.E., siglas en inglés de Generated Low Output Voltage Emitter, que puede traducirse como Emisor de Generación de Descargas de Bajo Voltaje.
Los guantes son fabricados por Compliant Technologies LLC, empresa con sede en Lexington, Kentucky. Dispositivos de este tipo han sido utilizados durante los últimos años por algunas cárceles y departamentos de policía estadounidenses, aunque su posible adopción a mayor escala por parte del ICE ha generado cuestionamientos.
Grupos defensores de los derechos civiles, legisladores demócratas y especialistas en el uso de la fuerza han criticado el plan. Sus señalamientos se producen en medio de acusaciones de que agentes migratorios han recurrido con demasiada rapidez a la fuerza durante la ofensiva migratoria impulsada por el gobierno de Trump.
Desde el año pasado, al menos seis personas han muerto por disparos de agentes migratorios, de acuerdo con la información disponible en el material original. Homan argumentó que los guantes podrían contribuir a evitar encuentros con consecuencias fatales.
Protocolos y capacitación aún están en proceso
El funcionario comparó esta herramienta con otras opciones consideradas menos letales, como las armas aturdidoras y el gas pimienta. Explicó que podrían emplearse tanto en calles como en centros de detención cuando exista una situación potencialmente violenta.
Sin embargo, Homan reconoció que “pasará un tiempo” antes de que los agentes puedan utilizar los guantes. El ICE todavía trabaja en la definición de protocolos de capacitación y otros lineamientos necesarios para su despliegue operativo.
Justin Hall, custodio de la cárcel del condado de Nelson, en Bardstown, Kentucky, dijo que su departamento comenzó a usar estos dispositivos hace cuatro años para controlar a reclusos problemáticos. A diferencia de las armas aturdidoras, explicó, las descargas no incapacitan a la persona ni la derriban.
Hall aseguró que los guantes tampoco dejan marcas de contacto o quemaduras. Calculó que durante su entrenamiento recibió más de 10 descargas y describió el dolor como intenso, aunque señaló que este termina cuando el dispositivo deja de estar en contacto con la piel.
El custodio afirmó que su institución emplea la herramienta de manera moderada y únicamente cuando las técnicas de desescalada no funcionan. “Es más seguro para el recluso. Es más seguro para el personal. Y la mayoría de las veces logramos que cumplan”, sostuvo.
Especialista pide más estudios antes de una compra amplia
Geoffrey Alpert, profesor de criminología en la Universidad de Carolina del Sur y especialista en uso de la fuerza policial, advirtió que hacen falta estudios más amplios. Consideró necesario establecer orientaciones claras sobre las circunstancias y la forma en que los dispositivos deben utilizarse.
Alpert planteó que el ICE debería comenzar con una compra menor, debido a la limitada información disponible sobre los guantes. También alertó sobre el riesgo de entregar la tecnología a agentes que podrían no contar con suficiente preparación en estrategias de desescalada o interacción no coercitiva.
“El error del usuario es casi predecible en cierto nivel”, afirmó. Aunque la tecnología podría funcionar adecuadamente, agregó, las autoridades deberían tomarse el tiempo necesario para garantizar una utilización apropiada antes de extenderla entre miles de agentes.



