
Ciudad Juárez.- Cada mañana, miles de personas recorren las calles de Ciudad Juárez para dirigirse al trabajo, la escuela o sus actividades cotidianas. Mientras algunos esperan la luz verde del semáforo o utilizan los cruces establecidos, otros optan por atravesar avenidas entre vehículos en movimiento, saltar barreras de protección o caminar por zonas donde el tránsito vehicular circula a altas velocidades.
La reciente muerte de un adolescente de 15 años en las inmediaciones del Puente Internacional Córdova-Américas volvió a poner en el centro de la discusión la importancia de respetar las normas básicas de movilidad peatonal.
De acuerdo con la información difundida por la Fiscalía de Distrito Zona Norte, los peritajes realizados tras el accidente concluyeron que el atropello ocurrió en un área restringida para peatones y vendedores ambulantes, una zona destinada exclusivamente a la circulación vehicular. Con base en esos resultados, el conductor involucrado fue liberado bajo reserva de ley mientras las investigaciones continúan.
Más allá de las conclusiones legales que determine la autoridad, el caso evidencia una problemática recurrente en Ciudad Juárez: la falta de una cultura sólida de movilidad segura.
No es necesario recorrer grandes distancias para observar situaciones de riesgo. En avenidas como Ejército Nacional, Tecnológico, Gómez Morín, Zaragoza o Paseo de la Victoria es común ver personas cruzando entre vehículos, ignorando puentes peatonales o atravesando carriles de alta velocidad para ahorrar tiempo o acortar camino.
Cada una de esas decisiones implica un riesgo. Un cálculo erróneo, una distracción o un vehículo que circula a mayor velocidad de la esperada pueden derivar en accidentes con consecuencias irreversibles.
Sin embargo, la responsabilidad no debe recaer únicamente en los peatones. Las autoridades tienen la obligación de mejorar la infraestructura urbana, construir cruces accesibles y seguros, mantener una señalización adecuada y desarrollar campañas permanentes de educación vial que fomenten conductas responsables.
Del mismo modo, los conductores deben respetar los límites de velocidad, mantenerse atentos a las condiciones del entorno y actuar con precaución en zonas de alta afluencia peatonal.
La seguridad vial es una tarea compartida. El derecho a caminar libremente por la ciudad también implica el compromiso de hacerlo de manera responsable y respetando las medidas diseñadas para proteger la vida.
Porque una ciudad más segura no solo se construye con más semáforos, puentes o infraestructura. También depende de la conciencia de quienes diariamente transitan por sus calles, ya sea detrás del volante o a pie.



