Ciudad de México.— Los teléfonos podrán entrar a la escuela, pero deberán pasar la jornada dentro de la mochila. El Gobierno de México informó que, desde el 3 de noviembre de 2026, quedará restringido el uso de celulares y otras pantallas en primarias y secundarias del país.
La disposición abarcará escuelas públicas y privadas. Los estudiantes podrán llevar sus dispositivos, aunque deberán mantenerlos apagados y guardados durante las clases y también en los recreos. Solamente podrán utilizarlos ante una emergencia o cuando exista una situación particular que lo justifique, bajo supervisión del personal escolar.
El acuerdo fue aprobado por unanimidad durante la Tercera Reunión Nacional Plenaria Extraordinaria del Consejo Nacional de Autoridades Educativas, con participación de representantes de las 32 entidades. Según la información difundida, será publicado en el Diario Oficial de la Federación el 22 de septiembre de 2026.
Después de su publicación comenzará un periodo de transición para explicar las reglas a docentes, estudiantes y familias. También se prevé distribuir más de 16 millones de guías y realizar asambleas en los planteles antes de la entrada en vigor.
Preparatorias y universidades fijarán sus reglas
En educación media superior y superior, cada institución podrá establecer sus propias limitaciones y criterios para promover un uso responsable, ético y pedagógico de la tecnología.
La medida nacional está respaldada, de acuerdo con las autoridades, por una consulta en la que participaron más de 565 mil docentes. El 81% se pronunció a favor de contar con lineamientos claros sobre dispositivos móviles en los planteles.
La presidenta Claudia Sheinbaum señaló que el propósito es recuperar la creatividad y evitar el uso indiscriminado de pantallas, especialmente cuando está relacionado con redes sociales. La política también forma parte de la estrategia federal “El ABC de las Emociones”, enfocada en el bienestar socioemocional.
Las autoridades sostienen que la restricción busca disminuir distracciones, fortalecer la convivencia y proteger la salud mental de niñas, niños y adolescentes. Cada escuela deberá preparar protocolos para atender emergencias y casos que requieran el uso justificado de un dispositivo.





