CIUDAD JUÁREZ, Chihuahua.— El trabajo sobre las vías ferroviarias de Samalayuca tuvo dos visitantes que obligaron a las cuadrillas a extremar precauciones: una víbora de cascabel y una tarántula de gran tamaño.
Los ejemplares fueron documentados por trabajadores de infraestructura ferroviaria mientras realizaban labores en un tramo ubicado en pleno desierto chihuahuense. Las imágenes muestran la cercanía de la fauna silvestre con las zonas donde el personal mueve herramientas, piedras y piezas de madera.
En una de las fotografías se observa a la serpiente enroscada debajo del extremo de un durmiente. Su coloración le permite confundirse con el balasto, por lo que podría pasar inadvertida para alguien que camine cerca del riel.
Otra imagen muestra a un trabajador con guantes sosteniendo un fragmento de madera sobre el cual descansa la tarántula. Al fondo aparecen otros integrantes de la cuadrilla, identificados por sus chalecos de alta visibilidad, mientras continúan con las maniobras ferroviarias.
Las fotografías fueron atribuidas al trabajador A. Márquez y difundidas por la página ferroviaria Vía Libre. La publicación acumuló más de 3 mil reacciones en Facebook, donde usuarios reconocieron los riesgos que enfrenta el personal durante sus jornadas.
En áreas desérticas, los trabajadores deben revisar el terreno antes de mover durmientes, rocas o equipo pesado. Esta precaución reduce el riesgo de mordeduras o picaduras, especialmente en puntos alejados donde un traslado médico podría tomar más tiempo.
La presencia de estos animales forma parte del ecosistema del desierto de Chihuahua. Especialistas recomiendan mantener distancia, evitar manipularlos y permitir que sigan su camino. Si es indispensable retirarlos, la reubicación debe quedar en manos de personal capacitado.
El encuentro dejó una postal poco común del trabajo ferroviario en Samalayuca: además del calor y el esfuerzo físico, las cuadrillas deben permanecer atentas a lo que se oculta entre los durmientes.




