
CHIHUAHUA. En las zonas áridas del norte de México habita Phrynosoma platyrhinos, conocido como lagarto cornudo o camaleón del desierto, un reptil que llama la atención por su apariencia prehistórica y por su importancia dentro del equilibrio ecológico de los desiertos. La especie está presente en Chihuahua, donde contribuye al control natural de poblaciones de insectos.
Este reptil posee un cuerpo aplanado, escamas espinosas y cuernos prominentes en la cabeza que le dan un aspecto similar al de un pequeño dinosaurio. Su coloración le permite mezclarse con la arena y la vegetación del desierto para evitar a los depredadores.
Especialista en alimentarse de hormigas
La mayor parte de su dieta está compuesta por hormigas, que representan cerca del 90% de su alimentación. También consume escarabajos, grillos y pequeñas cantidades de materia vegetal. Para capturar a sus presas permanece inmóvil cerca de hormigueros y utiliza su lengua pegajosa.
Cuando enfrenta amenazas de depredadores como coyotes o halcones, puede inflar su cuerpo o aplanarse contra el suelo para dificultar que sea capturado.
Hábitat en riesgo
Aunque está adaptado a las condiciones extremas del desierto, la especie enfrenta amenazas por la pérdida y fragmentación de su hábitat debido a la urbanización, el tránsito de vehículos todo terreno y el desmonte de vegetación. Estas actividades reducen los sitios donde encuentra refugio y regula su temperatura.
Otro de los problemas es la captura ilegal para el comercio de mascotas. Pese a su aspecto llamativo, su alimentación altamente especializada y su sensibilidad al estrés hacen que sea muy difícil mantenerlo con vida en cautiverio.
La conservación de los ecosistemas desérticos resulta fundamental para garantizar la permanencia de esta especie en Chihuahua y otras regiones del norte del país.



