MÉXICO.— El aumento de jóvenes que no estudian ni trabajan volvió a colocar bajo la lupa la efectividad de las políticas de capacitación laboral. Un análisis elaborado con cifras oficiales reportó que este sector creció 5.3% durante el primer trimestre del año, frente al mismo periodo de 2025.
El estudio fue realizado por Ernesto Aguayo, investigador de la Facultad de Economía de la Universidad Autónoma de Nuevo León, con datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del Inegi.
De acuerdo con sus resultados, la población de entre 15 y 29 años que no estudia ni trabaja llegó a un millón 425 mil 194 personas. La cifra equivale al 4.6% de ese grupo de edad, por encima del 4.4% registrado un año antes.
El mayor repunte apareció entre los jóvenes de 20 a 24 años, con un incremento de 10.6%. En el segmento de 25 a 29 años el crecimiento fue de 4.4%.
Los datos coinciden con una inversión federal de 25 mil 173 millones de pesos asignada a Jóvenes Construyendo el Futuro, programa que entrega apoyo económico y capacitación para facilitar la incorporación de sus beneficiarios al mercado laboral.
Aguayo consideró que la estrategia no ha alcanzado el impacto esperado y planteó revisar su diseño. El investigador advirtió que una transferencia económica vinculada con actividades laborales básicas podría competir con la escuela si no incorpora mecanismos que favorezcan la continuidad académica.
Gabriela Siller, directora de Análisis Económico de Grupo Financiero Base, también señaló que los apoyos deberían incentivar la preparación educativa, en lugar de generar condiciones que alejen a los jóvenes de las aulas.
Sin embargo, el fenómeno no depende únicamente de las becas. Los especialistas apuntaron a problemas estructurales como la deserción escolar, la informalidad, la falta de empleos estables y las dificultades para transitar de la educación al trabajo formal.
El análisis abre nuevamente el debate sobre cómo acompañar a una generación que enfrenta incertidumbre económica y opciones limitadas. Más allá de las cifras, cada joven fuera de la escuela y del empleo representa un proyecto de vida detenido y un desafío pendiente para las instituciones.





