La investigación en torno al caso del pequeño Eithan Daniel S. H., de apenas 18 meses de edad, dio un nuevo giro luego de que autoridades estatales lograran reconstruir el trayecto que habría seguido su madre, Vianey Esmeralda H. G., para abandonar el cuerpo del menor en una zona desértica de Ciudad Juárez.
De acuerdo con la información dada a conocer, el seguimiento fue posible gracias al uso de videovigilancia de la Plataforma Centinela, cámaras de negocios particulares, registros del sistema JuárezBus y labores complementarias de la Fiscalía de Distrito Zona Norte. Con ello, los investigadores pudieron establecer paso a paso cómo la mujer salió de su vivienda cargando una bolsa negra, en la que presuntamente llevaba el cuerpo de su hijo.
El caso ha causado una profunda indignación en Ciudad Juárez, no sólo por la brutalidad con la que habría sido privado de la vida el menor, sino por la frialdad con la que, según la investigación, se intentó ocultar el crimen.
Según los datos obtenidos durante las pesquisas, el 10 de marzo Vianey Esmeralda salió de su domicilio ubicado en la calle Durazno número 2109, en la colonia Fronteriza. Las autoridades sostienen que desde ese punto comenzó el recorrido para deshacerse del cadáver del pequeño Eithan Daniel.
Las imágenes captadas por distintos sistemas de videovigilancia muestran a la mujer vestida con pantalonera y sudadera roja, tenis blancos y el cabello recogido. En las grabaciones se le observa llevando una bolsa de plástico negra en su mano derecha, mientras camina y aborda transporte público sin que aparentemente quienes la rodeaban sospecharan lo que ocurría.
Las investigaciones establecen que primero caminó hasta abordar un camión de la ruta 2-Lázaro. Posteriormente descendió en la zona Centro de la ciudad y más tarde tomó la segunda ruta troncal del JuárezBus con dirección hacia el área del aeropuerto internacional.
Durante ese trayecto, la mujer incluso habría preguntado cómo llegar a la zona de “Los Kilómetros”, sitio al que pretendía llegar para abandonar el cuerpo del niño. Esa parte del recorrido resultó clave para los agentes, ya que permitió hilar los movimientos que había realizado antes de que el cadáver fuera localizado.
Uno de los elementos más relevantes de la investigación fue el análisis de las cámaras de vigilancia. Las autoridades lograron recopilar imágenes de diferentes puntos de la ciudad, entre ellos comercios particulares, estaciones del JuárezBus y la Plataforma Centinela, sistema de monitoreo de la Policía estatal.
Con ese material fue posible seguir el desplazamiento de la acusada y reconstruir el orden de los hechos. Personal involucrado en la investigación señaló que así fue como se pudo llegar a la vivienda en la colonia Fronteriza, señalada ya como el punto donde presuntamente ocurrieron las agresiones fatales contra el menor.
La videovigilancia también permitió confirmar los tiempos de traslado, las rutas que tomó y los momentos en que cambió de transporte. Esa evidencia fue fundamental para fortalecer la carpeta de investigación y solicitar las acciones judiciales posteriores.
Luego de descender del sistema de transporte público, Vianey habría continuado el trayecto utilizando un vehículo de transporte “pirata”, es decir, un automóvil que no forma parte de una plataforma digital ni cuenta con registros formales de servicio.
De acuerdo con lo informado, el conductor declaró ante las autoridades que efectivamente trasladó a la mujer hasta la carretera a Casas Grandes, aunque no contaba con datos personales de ella, precisamente porque se trataba de un servicio informal.
Ese detalle complicó parte del rastreo, pero la declaración del chofer, sumada a las grabaciones y al análisis del caso, ayudó a confirmar el destino final de la mujer: la zona desértica ubicada a la altura del Kilómetro 27, donde posteriormente fue localizado el cuerpo del niño.
Las autoridades indicaron que la investigación apunta a que el pequeño Eithan Daniel habría sido asesinado en el baño de su casa. Esa versión surgió del trabajo conjunto entre agentes de la Secretaría de Seguridad Pública Estatal y de la Agencia Estatal de Investigación.
El domicilio, ubicado en la colonia Fronteriza, se convirtió en el centro de la investigación luego de que el seguimiento videográfico condujera hasta ese punto. En el lugar fue localizado Bryan Adrián S. A., pareja de Vianey y padre del menor, de 39 años y originario de El Paso, Texas.
La presencia del hombre en ese inmueble encendió las alertas de las autoridades, que temían una posible fuga hacia Estados Unidos. A partir de ahí, la investigación tomó mayor fuerza y derivó en la detención de ambos como probables responsables del homicidio agravado y calificado del niño.
Otro de los aspectos que ha llamado la atención en este caso es el presunto encubrimiento por parte de familiares cercanos. Trascendió que la madre de Vianey habría intentado protegerla, asegurando a las autoridades que había visto con vida al niño incluso días después de la fecha en que se presume ocurrió su muerte.
Esa versión, lejos de ayudar, terminó por levantar sospechas entre los investigadores, quienes ya contaban con elementos que contradecían esa declaración. Se dijo además que Vianey habría permanecido escondida primero con su madre y después en la casa de un exnovio, lugar donde finalmente fue detenida cuando presuntamente trataba de escapar.
La posible red de apoyo o encubrimiento será uno de los puntos que podrían seguir siendo revisados por las autoridades conforme avancen las investigaciones.
Durante un recorrido en la zona donde fue localizado el cuerpo del menor, a la altura del Kilómetro 27, se observó un entorno desolado, lleno de matorrales, basura, esponjas, autopartes y restos de ixtle. Se trata de un sitio apartado, utilizado con frecuencia para el abandono clandestino de objetos y, en algunos casos, de restos humanos o evidencia relacionada con delitos.
Fue en ese escenario donde terminó la vida del pequeño Eithan Daniel convertida en una escena estremecedora para la comunidad juarense. El abandono del cuerpo en un lugar así no sólo refleja la intención de ocultar el crimen, sino también la crudeza de los hechos que hoy mantienen consternada a la ciudad.
La escena fue procesada por peritos y agentes ministeriales, mientras se avanzaba en la identificación del menor, la causa de muerte y la relación de los probables responsables con el sitio.
De acuerdo con los primeros resultados de las investigaciones, Eithan Daniel murió a consecuencia de un traumatismo craneoencefálico. Las autoridades sostienen que esa lesión fue provocada por los golpes que recibió.
Además, el cuerpo presentaba múltiples hematomas, lo que apunta a un contexto previo de violencia. Ese dato ha sido especialmente grave para la investigación, pues sugiere que el niño no habría sido víctima de un solo episodio violento, sino que posiblemente sufría maltrato continuo.
La Fiscalía deberá robustecer esa línea con peritajes médicos, antecedentes, testimonios y otras pruebas que permitan esclarecer desde cuándo existía violencia en el entorno familiar y quiénes fueron responsables de ella.
El caso de Eithan Daniel ha provocado una fuerte reacción social en Ciudad Juárez. La mezcla de dolor, enojo e impotencia se ha reflejado en redes sociales, donde ciudadanos han exigido castigo ejemplar para quienes resulten responsables.
Más allá del proceso penal, el caso también vuelve a poner sobre la mesa la urgencia de detectar a tiempo situaciones de violencia infantil. Las huellas de maltrato que, según las autoridades, presentaba el niño, abren cuestionamientos sobre si existieron señales previas que pudieron haber alertado a familiares, vecinos o instituciones.
En una ciudad acostumbrada a convivir con hechos de alto impacto, el asesinato de un menor en estas condiciones sacude de forma especial. La historia no sólo es la de un crimen atroz, sino también la de un niño que quedó desprotegido dentro del espacio donde debía estar más seguro: su propio hogar.
Aunque la reconstrucción del recorrido y la detención de los probables responsables representan un avance importante, las autoridades aún tienen por delante varias diligencias para cerrar el caso de manera sólida.
Entre los puntos que todavía deberán precisarse están los tiempos exactos del crimen, el grado de participación de cada uno de los detenidos, la posible responsabilidad de otras personas que pudieron ayudar a ocultar los hechos y todos los antecedentes de violencia que rodeaban al menor.
Por ahora, la evidencia tecnológica y testimonial ha permitido armar una secuencia que, según las autoridades, fue clave para ubicar a la madre, establecer el origen del recorrido y relacionarla directamente con el abandono del cuerpo de Eithan Daniel en “Los Kilómetros”.
El caso seguirá avanzando en los tribunales, mientras en Ciudad Juárez crece la exigencia de justicia para el menor y de acciones concretas para evitar que tragedias así vuelvan a repetirse.
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