Guerrero, México.– “A cambio de la vida de mi esposo, yo le entregaré a su mamá”, fue el mensaje que dio la vuelta al país en diciembre de 2016, protagonizado por Yadira Guillermo García, una mujer que, al ver que las autoridades no actuaban, decidió enfrentar al crimen organizado por su cuenta.
Su esposo, el ingeniero Isauro de Paz Duque, había sido secuestrado por el grupo criminal “Los Tequileros”, comandado por Raybel Jacobo de Almonte, alias El Tequilero, quien operaba en la violenta región de Tierra Caliente, Guerrero.
El secuestro que cambió todo
Desesperada por la falta de acción del gobierno y temiendo por la vida de su esposo, Yadira reunió a pobladores armados y autodefensas del municipio de San Miguel Totolapan. Con su apoyo, secuestraron a la madre de “El Tequilero”, una mujer de la tercera edad.
En un video que se volvió viral, Yadira exigía públicamente la liberación de su esposo a cambio de entregar a salvo a la madre del líder criminal.
“Así como me entregue a mi esposo, así le entregaré a su mamá. Pero lo quiero sano y salvo”, expresó con voz firme, rodeada de civiles armados.
La respuesta: “Hijo, entrégalo por favor”
Días después, se publicó otro video donde la propia madre de “El Tequilero” suplicaba por la vida de su hijo y pedía que liberaran a Isauro.
“Hijo, si tienes al ingeniero, entrégalo, por favor… yo confío en que lo vas a entregar”, dijo visiblemente angustiada.
La presión mediática y la tensión en la comunidad obligaron al grupo criminal a liberar a Isauro con vida. El caso no solo se convirtió en noticia nacional, sino que evidenció el grado de impunidad, abandono y violencia que vive gran parte de la población en regiones controladas por el narco.
¿Qué pasó después?
El caso marcó un parteaguas en la narrativa del crimen en México: por primera vez, una mujer civil, sin medios legales ni apoyo gubernamental, retó a un líder criminal utilizando sus propios métodos.
Hasta hoy, la historia de Yadira Guillermo sigue siendo un ejemplo del desespero y valentía que puede surgir cuando el Estado no protege a sus ciudadanos.