Martha Pérez González fue recordada como una madre protectora y dedicada; en diciembre celebró los XV años de su hija, hoy implicada en su asesinato
Agua Dulce, Veracruz.– El asesinato de Martha Pérez González, maestra de preescolar de 53 años, no solo estremeció a Agua Dulce, sino que dejó al descubierto una historia marcada por el amor materno, la entrega familiar y un contraste que hoy resulta imposible de asimilar: en diciembre pasado organizó los XV años de su hija, semanas antes de perder la vida de manera violenta.
Vecinos, colegas y personas cercanas coinciden en la misma imagen: Martha era una madre presente, protectora y amorosa, profundamente comprometida con el bienestar de su hija adolescente y con su vocación como educadora.
Una madre cercana y protectora
Martha vivía sola con su hija en la colonia Kilómetro Dos, donde llevaba una vida tranquila. Era conocida por acompañar de manera constante a la menor en sus actividades escolares, personales y comunitarias.
Un conductor de taxi, quien solía trasladarlas, resumió esa relación:
“La quería mucho, la protegía mucho… le marcaba a cada rato para saber si ya había llegado a la escuela”.
La fiesta de XV años que hoy duele recordar
Uno de los aspectos que más ha impactado a la comunidad es que en diciembre, Martha organizó la fiesta de XV años de su hija. Vecinos recuerdan ese evento como una muestra clara del amor y la dedicación que sentía por ella.
De acuerdo con el periodista Gerardo Enríquez Aburto, la docente “siempre la procuró, la cuidó y la llenó de amor y cariño”, sin imaginar que semanas después su propia hija estaría involucrada en su asesinato.
Vocación docente y legado educativo
Durante más de 20 años, Martha se desempeñó como maestra de nivel preescolar en el Jardín de Niños Leopoldo Lagunes. Padres de familia y compañeros la describen como una educadora comprometida, puntual y cercana a sus alumnos.
Tras conocerse su muerte, el plantel suspendió actividades y colocó flores y veladoras en señal de duelo.
Vida de fe y servicio comunitario
Además de su labor educativa, Martha participaba como catequista en la Iglesia de la Santísima Trinidad, donde colaboraba en la formación religiosa de niños y adolescentes. Esa vocación de servicio formaba parte central de su vida y de la educación que brindó a su hija.
El crimen que sacudió a Agua Dulce
La noche del domingo 25 de enero, o durante las primeras horas del lunes 26, Martha fue asesinada dentro de su vivienda. Posteriormente, su cuerpo fue sacado al exterior y calcinado en una cuneta cercana al domicilio.
La Fiscalía Regional de Coatzacoalcos informó que los presuntos responsables son su hija, Jana Guadalupe “N”, y el novio de ésta, Pablo de Jesús “N”, ambos menores de edad. El caso se investiga bajo el protocolo de feminicidio.
Una maestra cercana a la familia expresó el sentir colectivo:
“No hay modo de explicar una situación tan terrible; no hay palabras”.
Hoy, Agua Dulce recuerda a Martha Pérez González no solo como una víctima, sino como una madre amorosa, una maestra ejemplar y una mujer profundamente ligada a su comunidad, cuya historia sigue generando dolor, preguntas y reflexión.


