El cuerpo de Sergio Enrique Alanis Hernández fue identificado en Zacatecas gracias a sus tatuajes; desapareció en 2023 tras salir a trabajar
Gómez Palacio, Durango. — Después de casi tres años de búsqueda ininterrumpida, Patricia Hernández García logró localizar a su hijo Sergio Enrique Alanis Hernández, desaparecido desde marzo de 2023, cuando salió de Gómez Palacio rumbo a Fresnillo, Zacatecas, donde le ofrecieron trabajo como albañil y yesero. La identificación se logró a inicios de este 2026 gracias a un detalle imborrable: los tatuajes con los nombres de sus hijas.
Fue personal de la Fiscalía General de Justicia del Estado de Zacatecas quien mostró a la madre imágenes de personas sin identificar. Al verlas, no hubo duda: “Esos eran sus tatuajes”, dijo Patricia al reconocer los nombres Sharon y Carol grabados en las manos de su hijo.
Sergio Enrique tenía 29 años cuando desapareció. El 18 de marzo de 2023 salió de casa tras aceptar una oferta laboral en Zacatecas; el 26 de marzo fue la última vez que su madre tuvo contacto con él. El 5 de febrero habría cumplido 31 años, pero este 3 de febrero su cuerpo regresó a su ciudad natal para recibir sepultura.
Patricia denunció la desaparición el 5 de junio de 2023 ante la Fiscalía General del Estado de Durango, donde aportó muestras de ADN. Sin respuestas, el 21 de marzo de 2025 viajó por su cuenta a Fresnillo para presentar otra denuncia y volver a entregar su ADN.
Durante el proceso, se apoyó en colectivos de búsqueda y en la esperanza compartida por cientos de madres. La oportunidad definitiva llegó cuando fue invitada a una jornada donde autoridades de Zacatecas presentarían información e imágenes. Aunque ya había pasado por procesos similares, decidió asistir.
El 27 de enero, entre fotografías mostradas por la fiscalía, Patricia identificó a su hijo no por el rostro, sino por los tatuajes. “En la mano derecha decía Sharon y en la izquierda Carol”, relató. Sergio era padre de dos niñas, a quienes llevaba tatuadas en la piel.
Tras la identificación, inició un nuevo proceso para la entrega de restos. Patricia explicó que los trámites implicaron costos que tuvo que cubrir con apoyo solidario de personas y de Madres Buscadoras de Durango. Finalmente, logró reunir los recursos necesarios para traerlo de vuelta.
“Voy a estar un poquito más tranquila, voy a tener dónde llorarle a mi hijo”, expresó.
Aunque los detalles del hallazgo aún se le confunden, Patricia sabe que fue en Zacatecas, en un paraje despoblado. Sergio nació el 5 de febrero de 1994 y la familia, originaria de la colonia El Fose en Gómez Palacio, lo veló en la casa donde creció.
Su testimonio, compartido en entrevista con Milenio, se suma al de miles de familias que recorren el país en busca de respuestas. “Es un gran dolor, pero al menos ya sé dónde está”, dijo Patricia.
La historia de Sergio Enrique no es un final feliz, pero sí el cierre de una etapa marcada por la incertidumbre, y una luz para las Madres Buscadoras que aún esperan encontrar a los suyos.
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