Capitales estatales y ciudades medianas ofrecen alquileres accesibles y buena calidad de vida
Ciudad de México.– En un contexto donde las rentas en grandes metrópolis como CDMX, Monterrey y Guadalajara continúan al alza, diversas ciudades de México destacan por mantener precios de alquiler por debajo del promedio nacional, convirtiéndose en una alternativa atractiva para estudiantes, familias y trabajadores, especialmente para quienes buscan reducir gastos sin sacrificar servicios básicos.
Mudarse implica analizar empleo, conectividad y calidad de vida, pero el precio de la renta sigue siendo uno de los factores decisivos. En varias regiones del país, el mercado inmobiliario se ha mantenido más estable, permitiendo encontrar casas y departamentos a costos moderados.
Ciudades de México con rentas más accesibles
De acuerdo con reportes de portales inmobiliarios y análisis de mercado, estas son algunas de las ciudades con alquileres más bajos:
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Tlaxcala: Promedios cercanos a 3,900 pesos mensuales por departamento.
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Zacatecas: Rentas alrededor de 5,200 pesos al mes.
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Durango: Alquileres por debajo de 6,300 pesos mensuales.
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Tepic: Opciones accesibles y menor presión inmobiliaria.
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Campeche: Mercado estable y costos moderados.
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Zonas de Chiapas y Tabasco: Rentas bajas impulsadas por menor demanda y oferta constante.
Estas cifras contrastan con los costos elevados de las zonas metropolitanas, donde los alquileres pueden duplicar o triplicar estos montos.
Por qué estas ciudades son más baratas para vivir
Entre los factores que explican los precios accesibles destacan:
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Menor densidad poblacional y crecimiento urbano gradual.
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Demanda de vivienda más estable, sin presión constante de nuevos habitantes.
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Costo del suelo y servicios más bajo, lo que reduce el precio final de la renta.
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Menor tráfico y tiempos de traslado, que impactan positivamente en la calidad de vida.
Opción ideal para trabajo remoto y vida tranquila
Para quienes trabajan a distancia o buscan un ritmo de vida más relajado, estas ciudades representan una opción cada vez más considerada: rentas bajas, menor saturación urbana y acceso a servicios básicos sin los costos de las grandes urbes.
En un país donde el costo de la vivienda es un reto creciente, mudarse a una ciudad con rentas accesibles se perfila como una decisión estratégica para cuidar el bolsillo y mejorar la calidad de vida.

