En Ciudad Juárez, el problema no solo persiste: se agrava y golpea a los más vulnerables dentro del hogar.
Ciudad Juárez.– Hay heridas que no se ven, pero que dejan marcas profundas. En muchos hogares de la ciudad, el lugar que debería ser sinónimo de seguridad se ha convertido en un espacio de miedo, donde la violencia no solo afecta a las mujeres, sino también a sus hijas e hijos.
Cuando el hogar deja de ser un lugar seguro
La problemática de la violencia familiar ha evolucionado. Ya no se trata únicamente de agresiones hacia las mujeres, sino de un fenómeno más complejo que impacta directamente a niñas y niños.
Casos recientes han estremecido a la comunidad. Uno de ellos es el de Eitan Daniel, un menor de apenas un año y medio que presuntamente fue asesinado. A este se suma el de un niño de seis años que permanece hospitalizado tras haber sido brutalmente golpeado por su padrastro, junto con sus hermanos.
Ambos reflejan una realidad alarmante: la violencia ocurre dentro de casa, donde debería existir protección.
Más del 90% de los casos son violencia familiar
La titular de la Fiscalía Especializada de la Mujer, Wendy Chávez, ha sido contundente al señalar que más del 90% de los casos que atienden corresponden a violencia familiar.
Detrás de esta cifra hay historias de silencio, miedo y ciclos que se repiten generación tras generación.
Refugios: una salida ante el peligro
Frente a situaciones extremas, existen refugios especializados que brindan protección a mujeres y sus hijos. Estos espacios, con más de una década de operación en el estado, buscan ofrecer seguridad y atención integral.
En Ciudad Juárez, esta red ha sido reforzada recientemente, ampliando las opciones de apoyo para víctimas de violencia.
El silencio, el principal obstáculo
Uno de los mayores retos es que la violencia muchas veces no se denuncia. El miedo, la dependencia económica y los vínculos emocionales dificultan que las víctimas rompan el ciclo.
Las autoridades subrayan que visibilizar el problema es clave para combatirlo.
Romper el ciclo no es sencillo
Salir de una relación violenta implica enfrentar no solo el riesgo físico, sino también una carga emocional compleja. Muchas mujeres permanecen en estas situaciones debido a una mezcla de afecto y temor hacia sus agresores.
Por ello, especialistas insisten en la importancia de la atención psicológica para lograr una verdadera recuperación.
Un problema que va más allá de lo visible
Dentro de un mismo hogar pueden coexistir distintos tipos de violencia:
- Física
- Emocional
- Económica
- Sexual
Este fenómeno afecta especialmente a las madres, quienes además cargan con la responsabilidad de proteger a sus hijos en entornos hostiles.
Denunciar también es avanzar
Aunque el aumento en denuncias puede parecer alarmante, también representa un avance: más víctimas están alzando la voz.
Sin embargo, el desafío sigue siendo enorme. Mientras haya un solo niño en riesgo o una mujer viviendo con miedo, el problema seguirá vigente.
Una realidad que no puede ignorarse
La violencia dentro del hogar necesita ser nombrada, visibilizada y atendida. Solo así será posible recuperar lo que nunca debió perderse: la seguridad dentro de casa.









