Una picadura silenciosa terminó con los sueños de una familia
Lo que comenzó como un dolor de cabeza y malestar general terminó convirtiéndose en una tragedia que cambió para siempre la vida de una familia originaria de Veracruz.
Juan Pablo Ramírez Ruiz, de 29 años, murió a causa de rickettsiosis, una enfermedad transmitida por la picadura de garrapatas infectadas. Su fallecimiento dejó viuda a su esposa, embarazada de ocho meses, y a un pequeño de apenas cuatro años que aún pregunta por su padre.
La historia ocurrió en el fraccionamiento Valle de Allende, al suroriente de Ciudad Juárez, una colonia donde vecinos aseguran que las garrapatas y los perros callejeros siguen representando una amenaza constante.
Ocho días fueron suficientes
Según relató Minerva Hernández Santiago, esposa de Juan Pablo, todo comenzó con síntomas que parecían una enfermedad común.
Dolor de cabeza, malestar corporal y cansancio fueron las primeras señales.
Como nunca detectó una picadura de garrapata, decidió automedicarse sin imaginar la gravedad de lo que ocurría.
Con el paso de los días su estado empeoró rápidamente.
El 21 de marzo ingresó al Hospital General de Ciudad Juárez, donde médicos confirmaron que padecía rickettsiosis.
Menos de 24 horas después, el 22 de marzo, sufrió un paro respiratorio que terminó con su vida.
Una casa cerrada y una familia rota
Tras la muerte de su esposo, Minerva tomó una difícil decisión.
El 13 de abril abandonó Ciudad Juárez junto a su hijo para regresar a Minatitlán, Veracruz, donde cuenta con apoyo familiar para enfrentar el nacimiento de su segundo hijo.
La vivienda que compartían en la calle Elio Aranda permanece cerrada.
Mientras tanto, su pequeño hijo continúa intentando comprender la ausencia de su padre.
“A veces pregunta por él y llora porque lo extraña mucho”, relata la madre.
Valle de Allende, una colonia marcada por la rickettsia
La muerte de Juan Pablo no es un caso aislado.
Vecinos aseguran que al menos cuatro personas han fallecido por rickettsiosis en los últimos años dentro del mismo sector.
Uno de los casos más recordados fue el de Alejandro Yepe Asencio, un adolescente de 13 años que murió en septiembre de 2021.
Su madre recuerda que inicialmente los síntomas fueron confundidos con una gripe e incluso con Covid-19.
Posteriormente comenzaron a aparecer manchas en la piel, episodios de desorientación y un rápido deterioro de su salud.
También se reportan las muertes de un estudiante universitario y una mujer adulta mayor relacionadas con la misma enfermedad.
Perros callejeros y garrapatas
Los habitantes del sector señalan que el principal problema es la gran cantidad de perros que deambulan por las calles.
Aseguran que muchos tienen dueño, pero permanecen libres la mayor parte del tiempo.
Según los vecinos, estos animales son portadores de garrapatas que continúan reproduciéndose en patios, banquetas y espacios públicos.
Algunas familias han optado por aplicar insecticidas por cuenta propia para intentar controlar la plaga.
Denuncian falta de atención
Residentes afirman haber solicitado apoyo a distintas dependencias sin obtener una respuesta efectiva.
Incluso aseguran que se han presentado casos de mordeduras de perros contra menores y jóvenes del sector.
Las peticiones incluyen:
- Fumigaciones permanentes.
- Campañas de prevención.
- Captura de perros callejeros.
- Atención veterinaria.
- Mayor vigilancia sanitaria.
Sin embargo, denuncian que las acciones han sido insuficientes para resolver el problema.
Una enfermedad que puede ser mortal
Especialistas han advertido que la rickettsiosis puede confundirse fácilmente con enfermedades comunes durante sus primeras etapas.
Entre los síntomas más frecuentes destacan:
- Fiebre alta.
- Dolor de cabeza intenso.
- Dolor muscular.
- Erupciones o manchas en la piel.
- Náuseas.
- Cansancio extremo.
La atención médica temprana es fundamental para aumentar las posibilidades de recuperación.
Vecinos viven con miedo
Mientras las autoridades continúan realizando acciones preventivas en distintos sectores de la ciudad, los habitantes de Valle de Allende aseguran que el temor sigue presente.
Para ellos, la historia de Juan Pablo representa un recordatorio doloroso de que una simple picadura puede tener consecuencias devastadoras.









