De excedente industrial en EE.UU. a pilar culinario fronterizo que impulsa la economía local
Ciudad Juárez, Chihuahua. — En el mapa gastronómico de la frontera norte, los burritos comparten protagonismo con un ingrediente que pocos imaginaban: las colitas de pavo. Lo que en Estados Unidos fue considerado un desecho por su alto contenido graso, en Juárez se transformó en un símbolo culinario, presente en tortas, tacos, guisos y reuniones familiares.
De descarte industrial a orgullo juarense
Durante la década de los 60, el auge del consumo de pavo en Estados Unidos dejó toneladas de colas —la parte donde se unen las plumas traseras del ave— fuera del mercado principal.
Por su contenido graso, el producto era poco atractivo para el consumidor estadounidense, por lo que comenzó a exportarse a México a bajo costo.
En Ciudad Juárez, la creatividad gastronómica convirtió ese excedente en un manjar popular, accesible y rendidor. Con el tiempo, se integró a la dieta local y hoy forma parte de la identidad fronteriza.
La emblemática “Torta de Colita”
La presentación más tradicional es la torta de colita, una combinación que equilibra la intensidad de la carne con ingredientes frescos.
Base clásica:
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Pan bolillo o telera
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Mayonesa
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Aguacate
Relleno:
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Colitas de pavo fritas hasta quedar doradas
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Salsa roja o verde
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Repollo o lechuga
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Tomate y cebolla
El resultado es una explosión de sabor, textura crujiente y jugosidad intensa.
Más que comida: impacto económico
Las colitas de pavo no solo representan tradición, también sostienen una parte importante de la economía local.
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Puestos ambulantes
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Loncherías
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Restaurantes tradicionales
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Distribuidores mayoristas
Su comercialización genera empleos y mantiene viva una cadena productiva que cruza la frontera.
Un símbolo de resiliencia fronteriza
La historia de las colitas de pavo refleja el carácter de Juárez: transformar lo que otros descartan en oportunidad.
En una ciudad marcada por retos económicos y sociales, este platillo demuestra que la identidad también se construye desde la cocina.
Hoy, lejos de ser un simple subproducto, las colitas de pavo son parte del ADN gastronómico juarense.

