Un análisis de la última década ha revelado una cifra que sacude a la sociedad: al menos 57 menores de edad han sido asesinados en el estado de Chihuahua presuntamente a manos de integrantes de su propia familia, evidenciando una crisis profunda de violencia intrafamiliar.
El hogar, el lugar más peligroso
Los datos reflejan una realidad alarmante: en lugar de ser un espacio seguro, el entorno familiar se ha convertido en uno de los principales focos de riesgo para niñas, niños y adolescentes.
Especialistas advierten que este tipo de violencia no solo es recurrente, sino que muchas veces permanece oculta hasta que ocurre una tragedia.
Chihuahua entre los estados con mayor incidencia
El estado se mantiene dentro de las entidades con mayor índice de delitos contra menores a nivel nacional, lo que refuerza la preocupación sobre la efectividad de las estrategias actuales de prevención.
A pesar de los esfuerzos institucionales, la frecuencia y brutalidad de los casos muestran que las políticas públicas no han logrado frenar este fenómeno.
Violencia que no se denuncia
Uno de los factores que agravan el problema es la llamada “cifra negra”, es decir, los casos que no se denuncian y que permanecen invisibles ante las autoridades.
Expertos señalan que el miedo, la dependencia económica y la normalización de la violencia dentro del hogar impiden que muchas situaciones sean reportadas a tiempo.
Urge reforzar protección a la niñez
Organizaciones y especialistas coinciden en que es necesario fortalecer los mecanismos de protección jurídica para menores, así como mejorar los sistemas de detección temprana en escuelas, hospitales y comunidades.
También se insiste en la importancia de campañas de concientización y canales accesibles de denuncia que permitan intervenir antes de que la violencia escale a niveles fatales.
La cifra de 57 menores asesinados no solo representa estadísticas, sino historias truncadas que evidencian una problemática urgente que requiere atención inmediata.









