CIUDAD JUÁREZ, Chihuahua.— Elizabeth Álvarez no necesitó un guion para hablar con orgullo de la frontera. Durante una entrevista reciente, la actriz de televisión y teatro defendió sus raíces juarenses y dedicó palabras de reconocimiento a la nobleza, lealtad y fortaleza de la gente de Chihuahua.
Al ser cuestionada sobre su lugar de origen, Álvarez recordó que nació en Ciudad Juárez y aseguró que mantiene un fuerte vínculo con la comunidad, pese al paso de los años y a su trayectoria dentro del medio artístico nacional.
“Yo soy norteña, yo soy de Ciudad Juárez… Me encanta mi ciudad, con orgullo lo digo. Todos los que estamos ahí hemos pasado por muchas etapas en nuestra ciudad, pero no hay gente más bonita, noble y leal que la gente de Chihuahua; yo soy juarense, orgullosamente chihuahuense”, expresó.
Sus palabras también hicieron referencia a los periodos complejos que ha enfrentado la frontera. Sin detenerse únicamente en esas dificultades, la actriz puso el acento en la resiliencia de los juarenses y en la capacidad de su gente para trabajar, mantenerse unida y salir adelante.
El cambio comienza dentro de casa
Más allá del reconocimiento a su tierra natal, Elizabeth Álvarez compartió su visión sobre la responsabilidad social. Explicó que su compromiso como ciudadana comienza en el hogar y en la manera en que desempeña sus distintas facetas como mujer, madre y esposa.
La actriz subrayó que la convivencia social también depende de actuar con ética, congruencia y honorabilidad. A su consideración, cada persona puede aportar desde su vida cotidiana al tratar de hacer lo correcto conforme a sus valores y principios.
Las declaraciones generaron reacciones favorables entre internautas fronterizos, quienes celebraron que una figura conocida a nivel nacional mantenga presente su origen y hable públicamente de la calidad humana de los habitantes de Ciudad Juárez.
Con este mensaje, Álvarez reafirmó que su carrera artística no ha borrado el arraigo por la ciudad donde nació: una frontera que, según destacó, ha atravesado momentos difíciles sin perder la nobleza ni la lealtad de su gente.




