CIUDAD JUÁREZ, Chihuahua.— La avenida Francisco Villarreal Torres, conocida como De las Torres, quedó convertida en un enorme estacionamiento durante la noche del jueves 5 de noviembre, con largas filas que alcanzaron incluso las pendientes y estructuras de los pasos elevados.
El severo congestionamiento vial paralizó tanto los carriles laterales como los puentes del corredor. Automóviles, camionetas y unidades de transporte de personal permanecieron prácticamente detenidos mientras cientos de conductores intentaban regresar a sus hogares después de la jornada laboral.
La saturación fue particularmente visible a la altura de plazas comerciales, establecimientos como Farmalivio y otros puntos cercanos. Imágenes tomadas por automovilistas mostraron vehículos detenidos sobre las llamadas “jorobas”, avanzando apenas unos centímetros después de varios minutos de espera.
Percances complicaron la hora pico
El problema se habría intensificado por la combinación del alto flujo vehicular de la tarde y distintos percances registrados previamente en el corredor, entre ellos algunos reportados cerca de Gas Natural y del cruce con Ejército Nacional.
Esta situación provocó un efecto en cadena en los principales entronques hacia el suroriente de Ciudad Juárez. De acuerdo con reportes de conductores, algunos recorridos que normalmente requieren menos de 10 minutos se extendieron entre 45 minutos y una hora.
Piden precaución sobre los puentes
Ante el avance intermitente, se recomienda conservar una distancia prudente con el vehículo de enfrente, especialmente al esperar en pendientes. Al reanudarse la circulación, una maniobra repentina podría ocasionar un choque por alcance.
Para quienes todavía no se incorporaban a De las Torres, las alternativas sugeridas fueron la avenida de las Industrias, la calle Sorgo y el bulevar Manuel J. Clouthier, dependiendo del destino.
También se pidió evitar cambios bruscos o incorporaciones de último momento en las bifurcaciones. Aunque la desesperación creció conforme pasaron los minutos, respetar los carriles resultaba indispensable para no agravar el embudo y permitir que la circulación recuperara gradualmente su ritmo.




