CIUDAD JUÁREZ, Chihuahua.— La devoción a la Santa Muerte dejó de permanecer únicamente detrás de puertas cerradas. Durante 2026, el culto registra una presencia cada vez más visible en colonias populares y zonas comerciales de esta frontera, donde se contabilizan más de 10 santuarios dedicados a la llamada “Niña Blanca”.
Estos espacios funcionan como centros de oración y, al mismo tiempo, como comercios esotéricos. En ellos se realizan ceremonias, se pagan mandas y se colocan ofrendas de flores, veladoras, tabaco y bebidas alcohólicas. También se venden figuras de distintos tamaños, túnicas de colores, aceites, lociones rituales y amuletos.
El culto se vuelve visible en distintos sectores
Los santuarios se encuentran distribuidos en áreas como el Centro Histórico, Chaveña, Melchor Ocampo, Aztecas y el suroriente de Ciudad Juárez. Algunos albergan imágenes monumentales destinadas a la veneración comunitaria y amplían sus horarios durante fechas de mayor afluencia.
Encargados de estos establecimientos reportan una demanda constante durante el año. Entre sus visitantes no solamente aparecen residentes de Juárez, sino también personas procedentes de El Paso y comunidades de Nuevo México que buscan artículos relacionados con protección, prosperidad o salud.
Trabajadores y familias se acercan a los altares
El perfil de quienes acuden también se ha diversificado. Comerciantes, operadores de transporte de carga, trabajadores de maquiladora y familias completas visitan los santuarios para pedir estabilidad económica, protección durante sus trayectos o bienestar para sus seres queridos.
En algunos casos, la devoción se transmite entre generaciones. Los creyentes organizan rezos y reuniones durante el primer día de cada mes, además de celebraciones especiales alrededor del Día de Muertos.
La Iglesia Católica mantiene su rechazo formal y sostiene que esta veneración no forma parte de la doctrina cristiana. Pese a esa postura, los espacios dedicados a la Santa Muerte continúan fortaleciendo su presencia física y digital, como parte de una expresión religiosa que ya forma parte del paisaje cotidiano de la frontera.




