MÉXICO.- Si el recibo de luz llegó más elevado de lo habitual, el problema podría encontrarse en aparatos que pasan muchas horas encendidos, equipos poco eficientes o dispositivos que continúan consumiendo electricidad mientras permanecen en modo de espera.
De acuerdo con información de la Comisión Nacional para el Uso Eficiente de la Energía (Conuee), el gasto de cada aparato depende principalmente de su potencia, eficiencia y tiempo de funcionamiento. Además, un consumo elevado puede provocar que el usuario supere los rangos contemplados en la tarifa correspondiente a su localidad.
Los aparatos que requieren mayor atención
Durante las temporadas de calor, el aire acondicionado puede representar una parte importante del consumo doméstico. Para moderar el gasto se recomienda controlar las horas de funcionamiento y evitar configurarlo a temperaturas innecesariamente bajas.
El refrigerador también demanda energía durante gran parte del día, pero no debe desconectarse constantemente. En este caso, conviene revisar los empaques de las puertas, mantener una temperatura adecuada y dejar suficiente ventilación alrededor del equipo.
Las planchas, secadoras, tostadores y hornos eléctricos transforman electricidad en calor y suelen trabajar con una potencia considerable. Aunque se utilicen durante periodos cortos, su uso frecuente puede reflejarse en el recibo. Una medida práctica es acumular ropa antes de planchar y evitar encender estos equipos varias veces al día.
Consumo silencioso mientras nadie los usa
Televisores, computadoras, consolas de videojuegos y sistemas de sonido pueden seguir consumiendo energía cuando quedan en modo de espera. Si no se utilizarán durante varias horas, desconectarlos puede ayudar a disminuir ese gasto acumulado.
También se recomienda cambiar focos antiguos por tecnología LED, apagar las luces de habitaciones vacías, aprovechar la iluminación natural y evitar dejar encendida la televisión sin necesidad.
Sin embargo, no todos los aparatos deben desconectarse. Refrigeradores, sistemas de seguridad, equipos médicos o dispositivos instalados para permanecer activos requieren un manejo distinto. La clave no está en desenchufar todo, sino en identificar qué consume energía sin aportar utilidad y corregir hábitos antes de que llegue la siguiente factura.





