Ciudad Juárez, Chihuahua. Atrasar las manecillas solamente una hora parece un ajuste menor, pero el cuerpo podría necesitar varios días para ponerse al corriente. El Colegio de Médicos y Cirujanos de Juárez advirtió que el próximo cambio de horario puede ocasionar insomnio, cansancio e irritabilidad entre los habitantes de la frontera.
El ajuste se realizará durante la madrugada del domingo 1 de noviembre de 2026. Al llegar las 2:00 horas, los relojes deberán regresar a la 1:00, con lo que Ciudad Juárez volverá al horario estándar y tendrá más luz durante la mañana y menos por la tarde.
Lorenzo Soberanes Maya, secretario del organismo médico, explicó que el cuerpo funciona mediante hormonas y enzimas que responden a estímulos como la luz. Una modificación repentina puede generar una desorientación semejante al jet lag.
Entre los posibles efectos se encuentran insomnio, cansancio extremo, irritabilidad, cambios en el apetito, mala digestión y alteraciones en la presión arterial. Estas molestias podrían permanecer hasta una semana, mientras el organismo adapta nuevamente sus ciclos de sueño, alimentación y actividad.
El especialista también señaló que después de los cambios de horario puede aumentar el riesgo de percances laborales y viales. De acuerdo con las cifras mencionadas por Soberanes Maya, los accidentes de tránsito registran un incremento estadístico del 8 por ciento durante el día posterior al ajuste.
El cambio se aplicará igualmente en Texas, lo que permitirá conservar la coordinación cotidiana y comercial entre ambos lados de la frontera. Sin embargo, Juárez quedará temporalmente desfasada de la ciudad de Chihuahua y de gran parte de México hasta marzo.
Aunque el horario estacional fue eliminado en la mayor parte del país en 2022, continúa vigente en 33 municipios fronterizos. En Chihuahua también deberán atrasar sus relojes Coyame del Sotol, Ojinaga, Manuel Benavides, Janos, Ascensión, Praxedis G. Guerrero y Guadalupe.
Los médicos recomiendan prestar atención al descanso y a cualquier malestar durante los primeros días. La hora cambia de golpe; el organismo, en cambio, necesita tiempo para recuperar su ritmo.





