CIUDAD JUÁREZ, Chihuahua.— La avenida Insurgentes desapareció bajo el agua durante la severa tormenta registrada la noche del viernes 23 de octubre, cuando la intensa precipitación y el granizo transformaron esta transitada vialidad del sector centro-poniente en un caudal difícil de cruzar.
El nivel del agua rebasó banquetas y camellones, cubrió la carpeta asfáltica en ambos sentidos e ingresó a estacionamientos de plazas y establecimientos ubicados junto a la avenida. En medio de la corriente, una capa blanca de granizo flotaba y formaba remolinos alrededor de vehículos y postes.
Imágenes captadas desde una unidad que avanzaba por la zona muestran a varios automóviles compactos detenidos a mitad de la inundación. El agua alcanzaba prácticamente la mitad de sus puertas, mientras que las llantas quedaron completamente cubiertas.
Las camionetas con mayor altura lograban avanzar con dificultad, generando olas que golpeaban contra banquetas, comercios y otros vehículos. Sus conductores también debían esquivar los automóviles apagados que permanecían en medio del paso. Ante la profundidad, algunos ocupantes resumieron la escena con una frase: “Ocupamos lanchas”.
La acumulación afectó sectores cercanos a tiendas de conveniencia, cafeterías y otros negocios. El movimiento del agua arrastraba el granizo triturado, creando una superficie blanca que ocultaba parcialmente el pavimento y complicaba la identificación de desniveles.
Autoridades de Seguridad Vial y brigadas de rescate pidieron a los automovilistas no ingresar a la avenida Insurgentes ni acercarse a las intersecciones con calles que descienden desde zonas altas, entre ellas Constitución y Libertad.
El llamado buscó evitar que más vehículos quedaran atrapados o sufrieran daños graves en el motor por la entrada de agua. La recomendación principal fue buscar rutas alternas y no intentar cruzar corrientes cuyo nivel o fuerza resultaran difíciles de calcular.
La tormenta dejó una escena poco habitual en una de las arterias más conocidas de Ciudad Juárez: autos inmóviles, comercios rodeados por agua y una avenida convertida durante varias horas en un río de agua y granizo.





