CIUDAD JUÁREZ, Chihuahua.— Para algunos estudiantes de la Universidad Tecnológica de Ciudad Juárez (UTCJ), vender sushi, tamales, bebidas o pancakes no es un simple negocio: es la manera de pagar libros, transporte, comida e inscripción. Sin embargo, esa fuente de ingresos quedó bajo presión luego de que alumnos denunciaran órdenes para retirar sus productos y presuntas amenazas de baja.
Luis Fermín Cortés García, estudiante de segundo cuatrimestre y responsable de un emprendimiento llamado UT Sushi, aseguró que personal dentro del campus le exigió suspender sus ventas. Según su relato, también le advirtieron que podía perder su lugar en la institución si continuaba.
“Yo de ahí pago mis libros, pago mi inscripción, pago mi comida, pago mi transporte y apoyo en los gastos económicos de mi casa”, expresó. El joven explicó que no ha encontrado un empleo con horarios compatibles con sus clases y advirtió que quedarse sin ese ingreso podría llevarlo a abandonar sus estudios.
La UTCJ confirmó que las ventas no autorizadas están restringidas dentro del plantel, pero negó que sean motivo de expulsión. Jorge Ramos Negrete, director de Finanzas, explicó que la cafetería cuenta con una concesión para ofrecer alimentos y que los alumnos no tienen permisos ni capacitación acreditada para su manejo.
Restricción sin una orden escrita
Ramos Negrete reconoció que no existe una orden escrita específica para retirar las ventas. Por su parte, el secretario académico, Hugo García Vargas, sostuvo que el punto central es la autorización concedida formalmente a la cafetería. Las actividades para recaudar fondos escolares sí pueden recibir permisos especiales de la Secretaría Administrativa.
Cortés García estimó que más de 150 estudiantes venden distintos productos en ambos turnos. También relacionó esta actividad con inconformidades por los precios, la variedad y el servicio de la cafetería, señalamientos que la universidad indicó que deben revisarse mediante las áreas administrativas correspondientes.
Aunque entre estudiantes circuló una convocatoria que hablaba de una “huelga”, el alumno aclaró que buscan llegar a un acuerdo sin suspender clases. Preparan encuestas sobre el servicio de cafetería para presentar sus peticiones ante Rectoría. Las autoridades universitarias afirmaron estar abiertas al diálogo, pero señalaron que todavía no habían recibido una solicitud formal de reunión.





