CIUDAD JUÁREZ, Chihuahua.— Las largas filas avanzan lentamente mientras algunas garitas permanecen cerradas en los puentes internacionales hacia El Paso. Aunque para los conductores podría parecer suficiente con levantar una barrera y habilitar otra caseta, la operación requiere mucho más que un agente revisando documentos.
La disponibilidad de personal de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP) es una de las principales limitantes. Por cada línea abierta se necesita un equipo de respaldo integrado por supervisores, oficiales de segunda inspección, personal de sistemas y, en determinados casos, unidades caninas.
¿Qué impide abrir todas las garitas?
Además del déficit de agentes y la rotación de empleados, parte del personal puede ser reasignado cuando aumenta la llegada de personas migrantes o solicitantes de asilo. Los oficiales son enviados temporalmente a labores de procesamiento, custodia y logística, lo que reduce la plantilla disponible en las líneas vehiculares y peatonales.
El presupuesto federal también determina cuántos turnos y horas extra pueden cubrirse. Aunque existen acuerdos para financiar jornadas adicionales en temporadas específicas, la operación está sujeta a los recursos asignados al Departamento de Seguridad Nacional.
Otro elemento es la seguridad. CBP mantiene procedimientos de revisión de documentos, controles biométricos, inspecciones secundarias y mecanismos para detectar mercancía ilegal. Abrir más casetas sin suficientes equipos de apoyo podría comprometer estos protocolos.
El flujo tampoco depende únicamente de la infraestructura fronteriza. Las autoridades consideran la capacidad de las vialidades de El Paso, pues liberar demasiados automóviles en un periodo corto podría trasladar el embotellamiento hacia la I-10, Paisano Drive o el bulevar César Chávez.
Opciones para reducir los tiempos
Ante estas restricciones, programas como SENTRI y Ready Lane buscan agilizar las inspecciones mediante documentos con tecnología de radiofrecuencia y validaciones previas. También se han incorporado herramientas digitales y sistemas biométricos en cruces peatonales.
Sin embargo, para miles de usuarios de los puentes Libre, Santa Fe y Zaragoza, la combinación de personal limitado, revisiones obligatorias y alta demanda continúa traduciéndose en esperas prolongadas para llegar a Estados Unidos.





