Ajuchitlán del Progreso, Guerrero.– Con la voz entrecortada y una petición que refleja la angustia de toda una familia, Víctor Atanacio pidió a los captores de su padre que lo liberen y permitan que regrese con vida a su hogar.
Domingo Atanacio Quirino, campesino de 50 años y habitante del ejido El Balcón, permanece desaparecido desde el 24 de septiembre de 2026. Es el único integrante del grupo privado de la libertad que todavía no ha regresado a casa.
“Les pido, por favor, que lo suelten, es un campesino, y díganos dónde está para ir a traerlo”, expresó Víctor en un video difundido el 19 de octubre. El joven insistió en que su padre se dedica al campo, no mantiene conflictos y además padece una enfermedad.
El grupo de pobladores fue interceptado por hombres armados en la comunidad de La Lajita. Algunas de las personas retenidas recuperaron la libertad durante los días posteriores. El 16 de octubre, fuerzas federales y estatales localizaron con vida a seis campesinos en un camino que comunica distintas comunidades de la sierra.
Uno de ellos presentaba llagas y debilidad presuntamente relacionadas con las esposas utilizadas durante el cautiverio. Autoridades atribuyeron la localización a trabajos de inteligencia, mientras habitantes afirmaron que los hombres fueron liberados por decisión de sus captores.
Días antes circuló una grabación en la que cinco campesinos aparecían maniatados y con los ojos cubiertos, mientras eran obligados a declarar una supuesta relación con un grupo delictivo. Habitantes de El Balcón rechazaron esas afirmaciones y sostuvieron que los afectados trabajan en actividades agrícolas y ganaderas.
La Fiscalía General del Estado de Guerrero mantiene activa la ficha de búsqueda de Domingo, identificado con una estatura aproximada de 1.60 metros y el folio HVAGRO/0220/2026. Para proporcionar información se encuentra disponible el número 800 832 7692.
La desaparición provocó marchas y bloqueos de habitantes de decenas de comunidades serranas. Mientras continúan las investigaciones y movilizaciones, la familia conserva una sola esperanza: volver a abrazar a Domingo sano y salvo.




