Ciudad Juárez, Chihuahua.— El teléfono podrá ir en la mochila, pero ya no tendrá pase libre dentro de las aulas. A partir del 3 de noviembre de 2026 entrarán en vigor nuevas disposiciones para restringir el uso de celulares y otros dispositivos electrónicos personales en primarias y secundarias.
La medida contempla planteles públicos y privados, donde los estudiantes deberán mantener sus equipos guardados durante toda la jornada escolar, incluidos los recreos. Esto no significa que estará prohibido llevarlos, sino que su utilización quedará sujeta a las reglas y autorizaciones de cada escuela.
Mensajes, videos y pleitos digitales
La decisión busca frenar las distracciones provocadas por mensajes, videojuegos, videos y redes sociales. En Ciudad Juárez, integrantes de la comunidad educativa también han manifestado preocupación por conflictos entre alumnos que comienzan en internet y terminan afectando la convivencia escolar.
Otro punto delicado es la toma de fotografías o grabaciones sin permiso, una práctica que puede vulnerar la privacidad de los estudiantes. Sin embargo, las disposiciones reconocen que la tecnología también puede funcionar como herramienta académica cuando existe orientación docente.
Habrá excepciones justificadas
Los alumnos podrán usar el teléfono en situaciones relacionadas con salud, seguridad o emergencias. Si un estudiante necesita comunicarse con su familia, deberá solicitar autorización al personal del plantel. También se permitirá en actividades educativas previamente aprobadas.
Cada escuela tendrá que informar a madres, padres y tutores sobre sus procedimientos, además de ajustar sus acuerdos de convivencia para explicar cómo se aplicarán las restricciones.
Preparatorias definirán sus propias medidas
En educación media superior no se plantea una regla idéntica para todos los planteles. Cada preparatoria podrá establecer horarios, zonas permitidas o actividades en las que sea válido utilizar los dispositivos. Las universidades conservarán autonomía para definir sus lineamientos.
El reto estará en equilibrar la comunicación familiar con la concentración en clase. Las autoridades educativas sostienen que el objetivo no es expulsar la tecnología de las escuelas, sino evitar que interfiera con el aprendizaje y la convivencia.





