ESTRECHO DE ORMUZ, Golfo Pérsico.– Lo que comenzó como el hundimiento de un enorme buque carguero dejó una escena insólita: cientos de iPhones flotando en el mar y pescadores avanzando entre contenedores para recuperar parte de la mercancía.
Videos difundidos por el medio británico The Telegraph muestran decenas de pequeñas embarcaciones rodeando cajas y estructuras metálicas a la deriva. En una de las grabaciones, una lancha aparece remolcando un contenedor completo, mientras varios hombres sacan paquetes del agua.
Los dispositivos formaban parte de la carga del GFS Pride, un barco que transportaba más de 2 mil 500 contenedores. La embarcación se hundió después de presuntamente chocar con una mina marina el miércoles 14 de octubre.
De acuerdo con la Armada del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán, el carguero ingresó a una ruta considerada “no autorizada y peligrosa”. El impacto habría provocado un incendio que finalmente llevó al buque hasta el fondo.
La carga quedó dispersa en una extensa zona del Golfo Pérsico. Además de los teléfonos, en la costa fueron localizadas cajas de perfumes y otros artículos. Las autoridades iraníes pidieron a los pescadores extremar precauciones, pues navegar entre contenedores flotantes representa un riesgo para las embarcaciones pequeñas y sus tripulantes.
El hundimiento ocurre en medio de una creciente tensión en el estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes para el comercio y el transporte de petróleo. Según los reportes, el GFS Pride fue el segundo buque hundido en un periodo de 24 horas y el tercero desde el comienzo del conflicto referido por autoridades regionales.
Irán también vinculó la reapertura del estrecho con la salida de las fuerzas estadounidenses de la región. El portavoz militar Mohammad Akraminia aseguró que un corredor establecido por las Fuerzas Armadas iraníes ofrecería seguridad a los barcos.
Mientras las tensiones continúan, las imágenes de pescadores recogiendo tecnología del mar exhiben otra cara de la crisis: hombres locales arriesgándose entre restos de carga, en una zona donde cada travesía se ha vuelto más incierta.




