MONTEMORELOS, Nuevo León.— La conversación que Cindy Támez habría sostenido con un adolescente de 14 años se convirtió en uno de los testimonios analizados por la Fiscalía General de Justicia de Nuevo León para reconstruir el multihomicidio en Montemorelos que dejó cinco personas muertas.
De acuerdo con lo informado por el fiscal general, Javier Flores Saldívar, el joven declaró que encontró a Cindy después de los hechos y le preguntó por qué lo había hecho. Ella presuntamente respondió que “estaba enojada” y posteriormente se alejó.
El funcionario aclaró que todavía se desconoce si la mujer decidió no atacar al adolescente o cuáles fueron las circunstancias precisas del encuentro. La declaración tampoco permite establecer el motivo de la tragedia, por lo que continúa bajo análisis junto con el resto de las evidencias.
El adolescente era hijo de una expareja de Cindy y tenía una relación previa con la familia. Según la información ministerial, convivió con ellos el 29 de septiembre, cuando participó en una rodada de vehículos RZR y después permaneció en el domicilio donde ocurrieron los hechos.
Las muertes habrían ocurrido entre la noche de ese día y la madrugada siguiente, en una zona residencial de Montemorelos. En el domicilio fueron localizados Leodegario Moya, sus hijos Christian, Bruno y Gustavo, además de Cindy Támez.
La hipótesis preliminar de la Fiscalía sostiene que Cindy habría disparado contra su pareja y los tres hijos de él antes de causarse una lesión con un arma calibre .38. Flores Saldívar señaló que los resultados de balística y las pruebas de rodizonato coinciden, hasta ahora, con la secuencia planteada por los investigadores.
Los análisis toxicológicos practicados a Cindy detectaron una cantidad baja de alcohol y rastros de un medicamento controlado, identificado preliminarmente como diazepam o clonazepam.
La Fiscalía también realizó un cateo en una vivienda relacionada con el adolescente para buscar indicios sobre otras posibles explicaciones. Aunque se encontró una cantidad reducida de droga, el hallazgo no modificó la principal línea de investigación.
Las autoridades mantienen pendientes los análisis de telefonía, otras pruebas periciales y la revisión de testimonios. La falta de cámaras de videovigilancia en el sector dificulta reconstruir algunos momentos. Por ahora, la conversación relatada por el adolescente es únicamente una parte de la investigación y no establece de manera definitiva el origen de los hechos.





