CIUDAD DE MÉXICO.— Una mala calificación, una llamada de atención o la expulsión del salón pueden convertirse en factores de riesgo para algunos profesores. Testimonios recopilados por el periodista especializado en seguridad Óscar Balderas señalan que docentes han optado por aprobar estudiantes y tolerar conductas ante el temor de sufrir represalias.
En entrevista con Pamela Cerdeira para MVS Noticias, Balderas relató el caso de una profesora de la capital a quien un estudiante de aproximadamente 12 o 13 años le habría advertido: “Si me repruebas, te levanto”. Ante la dificultad de determinar si una intimidación es real, algunos maestros prefieren evitar confrontaciones.
El periodista comenzó a investigar el fenómeno después del asesinato de Fabiola Ortiz Medina, psicóloga y profesora de 49 años atacada en octubre de 2025 en Oaxaca. Según la principal línea de investigación de la fiscalía estatal mencionada en la entrevista, un alumno de preparatoria la habría esperado afuera del plantel y le disparó tres veces por la espalda. El joven presuntamente había comentado que quería matarla porque lo reprobó.
Balderas también conversó con una antigua compañera de secundaria que actualmente imparte clases en Mixcalco, en el Centro Histórico. De acuerdo con su testimonio, otros docentes de zonas como Cuautepec e Iztapalapa habrían sido esperados afuera de escuelas o encontrado impactos de bala en sus vehículos.
Frente a este panorama, profesores habrían creado redes informales de advertencia para identificar estudiantes que presumen vínculos con grupos criminales. Entre las recomendaciones están no expulsarlos del aula, evitar discusiones y asignar calificaciones aprobatorias aunque no dominen los conocimientos requeridos.
Los testimonios no implican que todos los menores que amenazan pertenezcan a organizaciones delictivas. Algunos podrían tener familiares relacionados con esos grupos, mientras otros reproducirían el lenguaje violento presente en sus comunidades.
Balderas planteó que la Secretaría de Educación Pública establezca protocolos específicos para atender a maestros amenazados. Advirtió que el problema puede debilitar la autoridad escolar y provocar decisiones académicas condicionadas por el miedo.




